Retorno inquietante de la deuda externa
El fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos a favor de "fondos buitre" que tienen bonos en default de 2001, coloca a la Argentina otra vez al borde de la cesación de pagos (default). Ese tribunal acaba de dejar firme la decisión de la Corte de Apelaciones, que había confirmado a su vez un mandato judicial del juez Thomas Griesa.La decisión judicial condena al Estado argentino a pagar 1.330 millones de dólares. Ese monto es parte del 7% de las acreencias que siguen en default desde fines de 2001.Pero el paquete completo a pagar puede trepar a unos $15.000 millones de dólares si, con este precedente judicial, otros bonistas que tampoco entraron en el canje deciden también litigar.Ese sólo escenario pondría al país en una situación financiera delicada, según reconoció la presidente de la Nación, Cristina Fernández, al comentar por cadena nacional el fallo de marras."Algunos dicen: '¿Por qué no pagarles y terminar con todo ya?'. Porque hay otro problema, más grave. Hay un 7% que, si aceptamos este criterio, estaría en condiciones de exigir cobrarle a la Argentina, ya y ahora, US$15.000 millones. Esto es más de la mitad de las reservas del Banco Central. Como se verá, no sólo es absurdo sino imposible que el país destine más del 50% de las reservas de su Banco Central en un solo pago a acreedores", dijo la mandataria.Pero si ya es un problema satisfacer la apetencia de los acreedores que no participaron de los canjes de 2005 y 2010 -a quienes el gobierno de Cristina Kirchner dijo alguna vez que no les pagaría un dólar- ni qué hablar si los bonistas que reestructuraron su deuda esos años (a cambio de cuya regularización aceptaron quitas importantes), ahora deciden litigar.Porque si bien la presidenta Kirchner ha dicho que Argentina "no va a defaultear su deuda estructurada", eso no garantiza que, tras la victoria judicial de los fondos buitre, buena parte del 92% de los bonistas que sí aceptaron en su momento el canje, pretendan ahora un mejor tratamiento y generen una lluvia de demandas judiciales.Si eso ocurriese toda la reestructuración de la deuda externa se caería, se volvería a foja cero, circunstancia que obligaría a renegociar con los acreedores del país.Hay que pensar que el fallo del juez Griesa -convalidado ahora por la Corte de Estados Unidos- le prohíbe a la Argentina seguir pagando a los acreedores que participaron de los canjes (2005 y 2010) si no se les paga también a los "holdouts" (o fondos buitre).Pero además el tribunal dijo que los acreedores podían usar las cortes de Estados Unidos para forzar a la Argentina a revelar dónde tiene bienes en el mundo para eventualmente embargarlos y asegurarse el cobro.El gobierno argentino se apresta ahora a hacer frente al fallo que beneficia a los fondos Elliot Management y NML Capital (que compraron deuda argentina defaulteada al 30% de su valor nominal y ahora pretenden recibir el 100% más intereses), y es difícil prever el escenario que se abre a partir de esa medida judicial.Una cosa es cierta: la deuda soberana, que había desaparecido como problema en los últimos años, al menos de la agenda pública, retornó con inusitado dramatismo, al punto que sigue latente el riesgo de caída en otro default.Se trata de una perspectiva inquietante en un momento en el cual Argentina ha hecho gestos concretos (arreglo con el Club de París, pago a Repsol por YPF) para volver a los mercados de capitales, a fin de aliviar la severa escasez de divisas (dólares) del país.
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