Revalorar la solidaridad, eso que siempre nos ha caracterizado
Hay un rasgo social indiscutido de nuestra comunidad desde sus orígenes: la solidaridad. Se trata de una virtuosa inclinación que ha destacado a los pobladores de Gualeguaychú, inclusive antes de la fundación de la ciudad en 1783.Patricio Giusto y Pablo Lapalma*OpiniónComo símbolo del espíritu que reinaba en aquellos tiempos pioneros podemos rescatar la eficaz organización de los productores rurales de la zona para defender la Revolución de 1810, ofreciendo incondicionalmente sus vidas y sus bienes.Con las idas y vueltas de las cruentas guerras entre unitarios y federales, el progreso de la villa de San José de Gualeguaychú a lo largo del S. XIX se hizo arduo. No obstante, el empuje de la comunidad pudo más que los desencuentros políticos y nuestra ciudad inició una espiral de pujanza que se hizo irrefrenable.Fue vital la llegada de inmigrantes, quienes enriquecieron la comunidad en materia económica y cultural. Esto se vio reflejado, entre otras cosas, en la notable mejora y ampliación de los caminos, viviendas y otras obras de infraestructura, como el servicio de tranvía.Además, se produjo un fuerte crecimiento de la producción agropecuaria y del comercio, lo que puso a Gualeguaychú a la vanguardia del desarrollo del sur entrerriano. Aquel siglo culminaba con el nacimiento de tres grandes entidades impulsadas por los vecinos: la Sociedad Rural (1897), el Instituto Magnasco (1898) y el Centro de Defensa Comercial (1899).Una vez afianzada la paz interior del país, el S. XX fue el de las grandes obras para nuestra ciudad. Casi en soledad, destacados hombres y mujeres lograron hacer posibles empresas inimaginables para nuestros tiempos, en los cuales prima el facilismo y la dependencia casi absoluta de los niveles superiores de gobierno.Por mencionar tan sólo algunos casos, cabe destacar en primer lugar lo hecho por la Sociedad de Beneficencia y la de La Caridad. La primera, fundó en 1913 el Hospital Centenario y la segunda, un Asilo de Niñas. En 1910, en tanto, un grupo de vecinos se lanzó a la construcción del Teatro Gualeguaychú, monumental obra concluida en 1914. Un año antes, el Padre José María Colombo fundaba un colegio privado que luego se nacionalizaría con el nombre de Luis Clavarino. Este insigne cura también fue responsable de la creación de la Escuela de Artes y Oficios (actual Enet N° 2) y la terminación del templo de la Catedral.En 1920, Saturnino Unzué tuvo un gesto de generosidad inolvidable hacia la ciudad al donar las tierras de lo que hoy es el Parque que lleva su nombre. Pero su mayor emprendimiento fue la construcción del puerto de aguas profundas, obra que no pudo terminar debido a que contradecía intereses con asiento en Buenos Aires.Unos años más tarde, los ganaderos de la zona se agruparon con una fuerte pretensión de autonomía y espíritu de unidad. El feliz resultado fue la fundación del Frigorífico de Gualeguaychú en 1923, una de las mayores empresas de la época a nivel nacional.Siguiendo con el racconto de realizaciones, en 1933 se produjo otro punto de inflexión. David Della Chiessa rompió el aislamiento que caracterizaba a nuestra ciudad al llegar con su auto por tierra a la Plaza de Mayo. Puede decirse que ese aislamiento quedaría definitivamente superado con la inauguración del complejo Zárate - Brazo Largo en 1977. Otros logros de la sociedadDurante el último quinquenio del siglo pasado las gestas de los vecinos no se detuvieron. De ese período datan la Cooperativa Eléctrica, el Desfile de Carrozas, la Cooperativa de Créditos, la CODEGU, la Sociedad de Bomberos Voluntarios, la "Clase 32" y lo que hoy se conoce como el "Carnaval del País".Luego de este fugaz repaso llegamos al presente, marcado por el surgimiento del movimiento ciudadano ambiental contra la radicación de papeleras en el Río Uruguay. Se trata de otra clara muestra del espíritu solidario de la ciudad, movilizada masivamente para defender el derecho fundamental a vivir en un medio ambiente sano.Sin embargo, pareciera que la continuidad entre lo que fuimos y lo que somos se está quebrando, habiendo surgido la indiferencia y el individualismo como grandes disvalores en muchos sectores de la sociedad, sobre todo en los jóvenes. Los niveles de participación y compromiso con la cosa pública han declinado notablemente. Y si bien existen numerosas personas e instituciones que, movidas por el ideal de la solidaridad, llevan a cabo diariamente acciones muy valiosas, desde hace tiempo en Gualeguaychú ya no se habla de grandes proyectos y sueños compartidos.En este contexto, es necesario revalorar ese rasgo solidario y emprendedor que siempre nos ha caracterizado. La única forma de hacerlo es obrando cada día en consecuencia, tomando como principal referencia lo hecho por quienes nos antecedieron. No tenemos que empezar de cero, sino seguir el camino marcado. Mantener viva esa esencia está a nuestro alcance y es lo que nos permitirá seguir evolucionando como comunidad durante los siglos venideros. * Agradecimiento especial al Dr. Gustavo Rivas por la información histórica aportada
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

