Rosario, la capital de la violencia narco
Una multitud de rosarinos se movilizó días pasados reclamando que se frene la ola de criminalidad asociada al narcotráfico, un fenómeno que hace invivible a la bella ciudad del sur santafecino.La violencia narco dejó en Rosario más de 1.000 muertos en los últimos cuatro años. Y en los últimos 30 días hubo 24 crímenes, de suerte que hoy esa ciudad ostenta un ominoso ranking: duplica la media nacional de homicidios.Una multitud uniforme (alrededor de 20.000 personas), sin banderas políticas, que fue convocada desde un perfil de Facebook, salió a la calle el pasado jueves para exigir medidas contra la inseguridad.El diario 'ElPaís' (España) se hizo eco de la marcha, dando su propia versión del fenómeno. Asegura que en la ciudad estrella de la pampa húmeda con el auge agroexportador, coexisten la prosperidad y una inquietante criminalidad asociada al narcotráfico."La ciudad santafesina, de 1,3 millón de habitantes, vivió una gran prosperidad tras la crisis de 2001, gracias al boom de las materias primas y en especial de la soja, que se exporta desde las 29 terminales portuarias situadas en su periferia", refiere el diario español.Y añade: "La oleaginosa generó grandes fortunas y una fiebre constructora que cambió la fisonomía de la ciudad, con nuevas torres levantadas por doquier. Pero también se llenó de dinero negro y se convirtió en un lugar ideal para asentar el narcotráfico. Su desembarco trajo un aumento de la violencia desconocido hasta entonces en el lugar, con registros superiores a los 200 homicidios anuales".El ministro de Justicia de la provincia de Santa Fe, Ricardo Silberstein, diagnosticó que en el origen de la violencia está la presencia del crimen organizado."Santa Fe limita con 7 provincias y tiene un problema con el narcotráfico muy grande, necesariamente, tiene que trabajar con la Nación", declaró el funcionario a los medios."El crimen organizado no tiene limitaciones, trabaja de forma interprovincial, tenemos que trabajar mancomunadamente más allá de las provincias", insistió.Ante la situación planteada el Ministerio de Seguridad de la Nación decidió enviar unos 3.000 gendarmes (la fuerza militar a cargo del control de fronteras y de lugares estratégicos), a patrullar Rosario.Esta fuerza de seguridad ya estuvo presente en la ciudad en 2014 y parte de 2015, pero después volvió a replegarse. Según el testimonio de los vecinos, cuando estuvieron los gendarmes la situación de Rosario mejoró, y cuando se retiraron empeoró.La Gendarmería cuenta con el respaldo del 60% de la población rosarina, según una encuesta de Nueva Comunicación publicada hace un par de semanas. En cambio, hasta un 70% de los rosarinos ve con desconfianza a las fuerzas de seguridad provinciales, acusadas de corruptas y de mantener vínculos con el narcotráfico. La cúpula policial ha sido renovada tres veces en los últimos ocho meses debido al recrudecimiento de la violencia.Para los historiadores no es novedad que en Rosario se mezclen la prosperidad y la alta criminalidad. En efecto, en la década del '30, la ciudad fue bautizada dentro de las crónicas policiales como la "Chicago Argentina", por el activismo sangriento que desplegaron grupos mafiosos.Entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, la prosperidad económica en Rosario estuvo relacionada con la actividad del puerto y el desarrollo de la acción agropecuaria de la región, algo que se repite en el presente.
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