Salarios rezagados en relación con las casas
Los sectores medios argentinos compran autos y electrodomésticos, en lugar de inmuebles. Ocurre que el metro cuadrado es hoy más caro que en la década de los '90.Los excedentes monetarios se ajustan a la disponibilidad de bienes. Los asalariados, es decir la mayoría de la población, pueden cambiar su vehículo pero de ningún modo acceder a una casa.Las operaciones de compraventa de autos usados crecieron el 16,2% durante 2010, al totalizar 1.544.145 unidades, según informó la Cámara del Comercio Automotor (CCA).El boom de consumo automotriz, al igual que el de los electrodomésticos, está asociado a que los trabajadores vuelcan en esta franja de bienes sus pequeños ahorros.No ocurre lo mismo en el mercado inmobiliario, cuyos valores lucen prohibitivos para un trabajador formal. De hecho la situación de éste empeoró respecto de los '90 a la hora de adquirir una vivienda.En efecto, si en esa época necesitaba 60 sueldos promedios para comprarla, hoy requiere 105 salarios de 4.000 mil pesos (en la hipótesis de que destine todo el salario para este fin).Es decir, para contar con una vivienda media en Capital Federal o en grandes centros urbanos del interior -de dos a tres ambientes, de entre 45 y 65 metros cuadrados, según las zonas- debe tener ingresos equivalentes a unos 100.000 dólares.Eso surge de datos proporcionados por el Instituto de Economía de la UADE (Universidad Argentina de la Empresa) y el Reporte ABC inmobiliario (Cdi), de los cuales se hace eco el periodista económico Ismael Bermúdez.El dato es que en estos años, tras la crisis de 2001/02, si bien los sueldos se fueron recuperando, el precio de los inmuebles y los departamentos crecieron más aún.El Reporte Cdi sostiene que el salario medio formal está hoy a los mismos niveles de 2001-unos 1.000 dólares mensuales- pero un departamento medio que entonces valía 65.000 dólares hoy cotiza a 107.000 dólares, un 65% más.Para los trabajadores en negro la distancia con los valores de las casa es mayor todavía. Aquí está incluido el 35,8% del total de los trabajadores, más de 4.000.000 de ellos.El aumento del nivel de esfuerzo para comprar una casa se debe, en principio, a la brecha creciente que existe entre los ingresos de los trabajadores y el valor de las propiedades.Son varios los factores que intervienen en la fuerte suba de los inmuebles. Uno muy importante se debe a que los grandes inversionistas argentinos no levantan fábricas sino edificios.En el país el ahorro nacional mayormente se vuelca a comprar divisas extranjeras -para girarlas al exterior o guardarlas en el colchón- o a los inmuebles y ladrillos, que son vistos como resguardo del capital, sobre todo ante la inflación.Es decir, se detecta sobre-inversión en el sector, motorizada por los sectores más pudientes, lo que hace elevar los valores de los terrenos, inmuebles y materiales de la construcción.Según Bermúdez, también "impactó el propio déficit habitacional y las mayores migraciones internas a los grandes centros urbanos. Las ocupaciones de tierra y los conflictos habitacionales que tuvieron lugar el mes pasado tienen estas causas estructurales".A todo esto, creció la proporción de los que alquilan, que es la otra cara del déficit habitacional. Según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, "mientras que en 2004 el 12,8% de los hogares alquilaba la vivienda en la que vivía, en 2009 el porcentaje ascendía a 15%".Por otro lado se verifica que el precio de los alquileres en las villas y los asentamientos subió sensiblemente más que en las zonas con trazado urbano.
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