Salud: la clave pasa por el género de vida
Acaso se pueda concordar en que la salud es un elemento vital de una existencia feliz. Sin embargo, y pese a que se vive más, suele haber incompatibilidad entre nuestro cuerpo y el estilo de vida."La salud excede de tal manera a los bienes exteriores, que en realidad un mendigo sano es más feliz que un rey enfermo". El dicho del filósofo Arthur Schopenhauer tiene la virtud de recordar que sin salud el poder y la riqueza, dos bienes apetecidos universalmente, no son nada.De aquí se sigue, además, que hay cierta insensatez en sacrificar la salud por una carrera desenfrenada y voluptuosa en pos de la fortuna o de determinados bienes de cuya posesión no se goza si el cuerpo, al cabo de ese carrera, se enferma.¿Cómo se podría disfrutar de los bienes exteriores, de esas promesas de goce ilimitado que nos ofrece una civilización pletórica de medios y de cosas, si el estado de nuestra salud se echa a perder?No es casual que las personas en sociedad nos deseemos recíprocamente estar bien. Es que se intuye que gran parte de una existencia feliz se funda en la salud.De hecho las cualidades subjetivas, como la inteligencia y el carácter, quedan menoscabadas por la enfermedad. Una alegre disposición de ánimo, se sabe, tiene correspondencia con un cuerpo saludable. De igual manera, la amargura acompaña a la dolencia física.Una de las paradojas de la vida moderna reside en que el estilo de vida de la población, montado sobre el deseo de aumentar el bienestar material, o los goces de un consumo creciente, no es compatible con los ritmos y las leyes del cuerpo.Esto se echa de ver en las estadísticas mundiales según las cuales la mayoría de los fallecimientos ocurren por enfermedades emparentadas con un estilo de vida malsano desde el punto de vista de la salud.Según un reciente informe que difundió Naciones Unidas (ONU), 8 de cada 10 muertes en el mundo son causados por problemas de salud que se pueden prevenir. Cáncer, enfermedades cardiovasculares, trastornos respiratorios y diabetes, son las cuatro enfermedades crónicas por las que mueren 36 millones de personas por año en el mundo.En el estudio, en Argentina los trastornos cardiovasculares van primeros: son responsables del 33% de las muertes, los cánceres representa el 20%, seguidos por las enfermedades respiratorias (10%) y las diabetes (el 3%).Según los expertos, las muertes a causa de estas patologías son prevenibles, pero para eso hay que disminuir los factores de riesgo. Es decir, hay una tendencia a no cuidar la salud del cuerpo.Los factores de riesgo en la población argentina son altos, de acuerdo al informe de la ONU: el 64,2% tiene sobrepeso; el 68% no hace actividad física; el 36,7% de la población tiene presión arterial elevada y el 23% consume a diario tabaco, vinculado con los trastornos respiratorios y cardiovasculares.Al evaluar el tema de las campañas públicas de salud, los especialistas aconsejan articular un mensaje que en lugar de resaltar los aspectos negativos -del tipo "no consumas, no tomes"- vaya por la positiva."Cada vez que van por el lado de la prohibición, el resultado es pobre. Hay que promocionar los hábitos saludables: comer sano, hacer deportes, no automedicarse", refiere Carlos Damin, jefe de Toxicología del Hospital Fernández.Una vida saludable es incompatible, por ejemplo, con el sedentarismo, que es la epidemia que está detrás de todo. Es bueno recordar, al respecto, que la vida consiste en el movimiento, y en él tiene su esencia.Si creemos que la salud es un bien que vale la pena defender, debiéramos ajustar el estilo de vida.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

