Salud mental: una temática en auge
El estado de bienestar psicológico y emocional se ha convertido en una problemática contemporánea. Se acepta hoy, así, que una vida saludable trasciende la dimensión biológica. Los desarreglos psicológicos -para decirlo de algún modo- han tenido una estrecha relación con las normas morales y culturales predominantes en una sociedad.En la Grecia del periodo clásico eran vistos como desequilibrios humorales, y se recetaban tratamientos naturalistas o hipocráticos.En las culturas arcaicas el chamán, que entre sus múltiples roles hacía de sanador de la tribu, solía lidiar con estos males del alma. Hacía las veces de psicopatólogo enfrentando los extravíos mentales a través de rituales mágicos.La literatura especializada refiere que había una tendencia en la Edad Media a ver los trastornos psicológicos como problemas morales. Se consideraba que las mujeres que los sufrían estaban "poseídas" por el demonio y algunas, catalogadas como "brujas", morían en la hoguera. Lo "anormal" en términos mentales equivalía, así, poco menos que a maldad.Hoy cuando hablamos de psicopatología o enfermedad mental pensamos en términos médicos. Bajo este paradigma científico: ¿qué significa propiamente la expresión "salud mental"?El tema, según los expertos, se inscribe en esta definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS): "La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades".La salud mental podría entenderse, entonces, como la situación de equilibrio que un individuo experimenta respecto a aquello que lo rodea. Cuando se consigue este estado, la persona puede participar de la vida social sin problemas, alcanzando su propio bienestar.Hubo una época en que el modelo de cura en este campo fue monopolizado por la psiquiatría. Se creía que todos los trastornos eran atribuibles a causas orgánicas, y entonces los "enfermos" eran medicados e internados en instituciones psiquiátricas.En la década de 1960 surgió un movimiento, que se denominó antipsiquiatría, que cuestionó que los trastornos psicológicos sean asimilados a enfermedades, señalando que ellos derivan de dificultades de las relaciones sociales.Los padeceres mentales más frecuentes son los trastornos del estado de ánimo, de ansiedad, de somatización, los trastornos esquizofrénicos y los de la alimentación. El alcoholismo y la drogadicción son patologías emergentes en la juventud.Se sabe que entre los factores sociales que influyen sobre el consumo de drogas en los jóvenes pueden citarse la televisión, la dinámica familiar y los amigos. Los casos de ansiedad y estrés están en alza y atiborran la consulta clínica privada y estatal.La problemática de la salud mental de la tercera edad, en tanto, viene cobrando relevancia a partir del fenómeno del envejecimiento poblacional. Las estadísticas revelan un crecimiento de la cantidad de adultos mayores que sufren trastornos mentales o neurológicos, como demencia o depresión.La psicología y la psiquiatría, por otro lado, han ahondado la comprensión sobre la ansiedad y la angustia contemporáneas. Y esto en el marco de una sociedad (globalizada y posmoderna) caracterizada por la incertidumbre y el desconcierto y que produce seres miedosos propensos a desarrollar fobias.El Día Mundial de la Salud Mental se conmemora cada 10 de octubre, y este año con el lema "Viviendo con esquizofrenia", un trastorno tratable que afecta a 24 millones de personas.
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