San Martín, urgido por la independencia
Atento a la inestable situación política en el Río de la Plata, y deseoso de acometer su ambicioso plan de cruzar la cordillera de los Andes, el general José de San Martín influyó decididamente en la declaración de la independencia nacional. Mientras preparaba en Cuyo el ejército que liberaría primero a Chile y luego al Perú, decidió utilizar todo su poder de persuasión para que los congresistas de Tucumán no demoraran esa decisión.Al hacerse cargo del Ejército del Norte, San Martín se había dado cuenta de que la poderosa resistencia española estaba radicada en el Perú y que todo triunfo sería transitorio mientras no se expulsara a los ejércitos realistas de allí.Pero para poner en marcha su plan continental era necesario previamente asegurar los destinos de las Provincias del Río de la Plata. No podía pretenderse extender una revolución que no estaba reafirmada en su propia cuna.Deseoso de ser un general de un país independiente, le escribió a Godoy Cruz, diputado por Mendoza al Congreso: "¿Hasta cuándo esperamos para declarar nuestra independencia? ¿No le parece a usted cosa bien ridícula acuñar moneda, tener pabellón y cucarda (escarapela) nacional y por último hacer la guerra al soberano de quien dependemos? ¿Qué relaciones podemos emprender cuando estamos a pupilo? ¡Ánimo que para los hombres de coraje se han hecho las empresas!".San Martín también veía los peligros que acechaban desde adentro, en un contexto de lucha política. Estaba al tanto de los planes de algunos de pactar con España o de reclamar la protección de otra potencia extranjera como Portugal o Gran Bretaña.Percibía una poderosa conjunción de intereses que provocaría la fragmentación del antiguo virreinato y luchas fratricidas. Ya estaba en curso la primera gran interna entre unitarios y federales, disputa que marcó la formación de la Nación.A partir de la revolución de 1810, se plantearon dos líneas de pensamiento para la organización política de las provincias rioplatenses. Para la concepción federal, el poder debía residir en cada uno de esos pueblos libres y en igualdad de condiciones.La otra posición impulsaba alguna forma de unidad, con preeminencia de la Ciudad de Buenos Aires, una línea centralista que siguieron los gobiernos provisionales entre 1810 y 1820.Aunque San Martín (al igual que Manuel Belgrano) tuvo simpatía por un gobierno unitario y fue amigo de los referentes de este partido porteño (como Juan Martín de Pueyrredón), sin embargo declinó intervenir en la lucha civil, privilegiando la unidad.Ninguno como él vio la importancia de emancipar la colonia, por encima de cualquier otra prioridad. La carta al caudillo federal santafecino Estanislao López, fechada en marzo de 1819, revela este espíritu de grandeza del Libertador.Allí se lee: "Unámonos, paisano mío, para batir los maturrangos que nos amenazan: individuos seremos esclavos, unidos estoy seguro que los batiremos; hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares, y concluyamos nuestra obra con honor: la sangre americana que se vierte es muy preciosa".Se diría que todos los acontecimientos políticos que hoy valoramos como cruciales en la lucha por la emancipación, tuvieron a San Martín como artífice e inspirador.Su influencia fue determinante en el Congreso de Tucumán, donde un puñado de patriotas, en contextos interno y externo adversos, quemó las naves declarando la independencia.
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