San Patricio no llenó las copas
La noticia tuvo repercusión social porque se produjeron desmanes y se habló del alto consumo de alcohol, pero cuánto hay detrás se lo sucedido en Buenos Aires en esta fiesta irlandesa. Por Abel Lemiña El otro día, el martes 17 fue el día de San Patricio, quien es honrado por los irlandeses, por haber sido quien evangelizó en el cristianismo a sus habitantes, allá por el año 400 d C. Debido a la globalización se comenzó en distintas partes del mundo, también a festejar en honor a Maewyn Succat, su verdadero nombre y llamado por los celtas, el Apóstol de Irlanda. Hasta acá todo bien, historia, tradiciones, leyendas, que perduran a través de los siglos.En Argentina hace 3 años que se comenzó a festejar, pero la convocatoria tiene más sabor a alcohol que a tradición. Y este año, la noticia no fue el espíritu del festejo, sino la forma en que se hizo.La información podía haber sido eso y nada más, es decir, un festejo con desmanes, detenidos, heridos y muchos alcoholizados, entre los 5000 que se juntaron en una zona llena de bares, pubs en su denominación foránea.Sin embargo, detrás de la información podemos encontrar varios elementos que merecen analizarse, por ejemplo, la pérdida de identidad que estamos viviendo, copiando costumbres ajenas y olvidando las nuestras, como el caso de Halloween (noche de brujas) y ahora esta fiesta que convoca a miles de personas para de una forma alocada, que nada tiene de evangelizadora y cristiana, que más que honrar a San Patricio, lo ofenden.Es evidente que el poder de convocatoria fue la locura, el desenfreno y el alcohol, usando como excusa algo serio para gente de otro país. Cuántos de los que fueron el martes a beber, perdón, a rendir homenaje al Apóstol de Irlanda, saben algo sobre ese país, sobre sus verdaderas tradiciones, es claro que lo que se sabe es que es noche de pubs, cerveza, vodka y otras alcohólicas fórmulas festivas.Colgados de las farolas, golpeándose, lastimándose por efecto de la bebida, amanecieron el miércoles, de los cuales, muchos seguramente no fueron a trabajar por el estado de ebriedad que presentaban.Es que estamos copiando y mal, porque en realidad no es una fiesta nuestra, porque más que a San Patricio pareció un homenaje al Dios Baco, porque en un día de semana, laboral, el alcohol tuvo más poder de convocatoria que el día de la tradición, me refiero a la nuestra, aunque no se sabe si queda algo en pie de nuestros pilares históricos.Así se hace cada vez más difícil luchar contra el alcoholismo, si hasta se usa a los santos para promover el consumo, si hasta se acude a lo extranjero, que se vuelve nuestro si está “bautizado” con alcohol.Analizar la esencia de este acontecimiento, permite comprobar que se desvía incluso la verdadera esencia de los celtas que sí pueden festejar sus tradiciones en el país donde estén, en este caso en el nuestro. Es casi una ofensa, porque por la cantidad de 5 mil concurrentes parece un éxito y un apoyo a esas, sus tradiciones, pero el auténtico motivo de la cita, para la mayoría, fue el tomar, gritar, saltar y delirar en una pseudo felicidad que es signo de una sociedad herida de adicciones, consumismo y superficialidad.Muchos podrán decir que los irlandeses tienen fama de grandes bebedores, pero ¿es inteligente copiar esa característica, o es un síntoma de nuestra fragilidad en las ideas y en los ideales?Cansa ver tanto comportamiento absurdo, aunque lo que llame la atención, a priori, sean los desmanes, es más preocupante lo que escondía esa noticia, es decir, la pérdida de identidad, o mejor dicho la fragilidad de nuestras raíces, que van cediendo espacio a las extranjeras, que borran las huellas de la argentinidad y deja al descubierto el aumento increíble del alcoholismo.Si hubiese sido el festejo del día de la tradición argentina ¿hubiera convocado a tantos miles, hubiera despertado tanta euforia, se hubieran puesto tantos ponchos autóctonos como telas verdes se pusieron para emular lo que una leyenda irlandesa dice, que si no se llevas puesto algo verde los gnomos te pellizcarán las piernas?Una apología del alcohol y el descontrol, convocados por los pubs que hoy lamentablemente son el templo de los que le rinden tributo al absurdo suicidio de una generación sin identidad, y que con hechos como estos hace trizas el esfuerzo de los que pensamos en la salud y en el bien común.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

