Sangre: un regalo de vida para otro
Quizá existan pocas acciones más significativas a favor del prójimo que donar sangre. Es un gesto que enaltece al donante, cuyo día se celebra hoy en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) eligió el 14 de junio como el día dedicado a reconocer a los millones de personas que, al donar sangre, salvan vidas y mejoran la salud del prójimo.De esta manera se busca promover un cambio cultural en la población, a fin de que incorpore esta práctica como algo habitual, voluntaria, solidaria y anónima, en beneficio de alguien que lo necesita, en muchos casos inclusive para continuar viviendo.En Argentina, los índices de donación de sangre son bajos y la escasez sigue siendo un problema. La desinformación y la persistencia de algunos mitos atentan contra una práctica que salva vidas.Pese a que muchos accidentes, hechos médicos imprevistos y múltiples enfermedades, requieren como parte de su tratamiento las transfusiones de sangre, pocos en el país donan en forma espontánea.Hoy, menos del 5% de la población ofrece su sangre en forma voluntaria. De esta manera, ante casos de emergencia, se suele apelar a las donaciones de los familiares y amigos, aunque a veces se llega tarde.Vivimos gracias a la sangre, la cual no se fabrica, no se vende y no se compra, sino que se consigue porque se dona. Se cree que bastaría con que el 5% de la población cediese su sangre dos veces al año para que no se tenga problemas de stock.Es importante el concepto del médico según el cual la sangre sigue siendo, hasta hoy, irreemplazable, ya que no existe sangre artificial porque no puede ser reproducida en laboratorio alguno.Ergo: al no existir un sustituto capaz de reemplazar a la sangre, sigue siendo tarea de los seres humanos el producirla y donarla. Todo lo cual realza la importancia ética de donarla voluntariamente y de que existan bancos de sangre.Sangre es lo que se necesita, por ejemplo, para aquellos pacientes víctimas de accidentes graves, con leucemia o anemia crónica o que deben ser trasplantados del corazón, pulmón, riñón o médula ósea.La mayoría de las personas pueden ser donantes. No obstante, existen impedimentos de salud que hacen que ciertas personas no puedan ceder sangre. Por eso es importante que quienes reúnan las condiciones óptimas sean dadores voluntarios.La OMS eligió el 14 de junio en homenaje al nacimiento del patólogo y biólogo austríaco Karl Landsteiner (1868-1943), quien descubrió y tipificó los grupos sanguíneos. Y por eso se le concedió el Premio Nobel de Medicina en el año 1930.En tanto, Argentina hizo un gran aporte a la medicina mundial en este tema a través del doctor Luis Agote, quien realizó la primera transfusión de sangre citratada del mundo, en Buenos Aires, en 1914.Se trató de un suceso de enorme trascendencia mundial. Porque hasta entonces, dado el proceso rápido de coagulación de la sangre, su almacenamiento para ser analizada y utilizada en el momento adecuado, era prácticamente imposible.Todo acto de donación de órganos o de sangre es un gesto que tiene un profundo sentido antropológico. Supone un acto de trascendencia, contrario al egoísmo, en el cual el ser humano se realiza. En el "dar" el hombre juega lo mejor de sí.Como ha dicho el psiquiatra Viktor Frankl, el hombre se "remite más allá de sí mismo, hacia algo que no es él, hacia algo o hacia alguien. El ser humano se realiza a sí mismo en la medida que se trasciende".
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