Santa Cruz es una caja de Pandora
Nadie imaginaba una derrota electoral del matrimonio presidencial en su propio terruño. Suena también inaudito el descalabro económico de esa provincia petrolera.Como el mito griego de la caja de Pandora, de repente en Santa Cruz se escaparon todos los males. Un torrente de desgracias se abatió sobre el bunker territorial del kirchnerismo.Acaso un símbolo perfecto de la caída de ese proyecto político hegemónico, amasado con tenacidad y paciencia desde ese enclave austral. El modelo santacruceño parece, así, haber estallado por los aires.Del lado político, la derrota electoral del oficialismo fue la gran novedad del 28 de junio. De hecho sorprendió sobremanera al matrimonio Kirchner, que gobernó esa provincia por tres períodos.La presidenta trató de desmarcarse, inculpando a Daniel Peralta, actual gobernador, del fiasco en las urnas. En conferencia de prensa, Cristina Kirchner teorizó sobre el episodio.Dijo que podía deberse a "problemas de gestión, problemas de internas de partido posiblemente, y quizá a la falta nuestra en el territorio que es, obviamente, el distrito en el cual hemos trabajo durante toda la vida".Para demostrar esta hipótesis, CFK recordó ante los periodistas que el Frente para la Victoria había ganado en El Calafate, donde vive el matrimonio, por el 60% de los votos.Sin embargo, el escrutinio final determinó que el oficialismo había sacado en ese lugar el 56,75%. Con un agregado inquietante: la abstención alcanzó en El Calafate la abultada cifra del 45,31%.Como no podía ser de otro modo, ahora una feroz interna se ha desatado en el oficialismo y todo parece indicar que los Kirchner le habrían soltado la mano al gobernador Peralta.El ultrakirchnerista Raúl Copetti renunció como representante del Poder Ejecutivo provincial en el Banco Santa Cruz, lanzando duros dardos a Peralta, convertido hoy en el chivo emisario de la derrota."El 28 de junio la ciudadanía de Santa Cruz expuso su descontento, y usted aún no asimiló los errores de su conducción (...)", agregó Copetti en su renuncia.Varias solicitadas aparecida en los diarios locales, y firmadas por dirigentes kirchneristas, tienen idéntico tenor: cargar todo el peso de la desgracia electoral sobre Peralta.Los gobernadores santacruceños encumbrados por los Kirchner, parecen tener siempre la misma suerte: maltratados, se eyectan luego del poder despotricando contra sus padrinos políticos.Uno de ellos es Sergio Acevedo, que aprovechó la volteada para golpear sobre los K, aparentemente donde más les duele. "Nadie se puede explicar que si al país no le ha ido tan bien, cómo a esta gente le crece el patrimonio en un 150%", gatilló por estas horas el ex gobernador, en relación a los bienes del matrimonio presidencial.El sistema político santacruceño, que muchos asimilan a un feudo, atraviesa quizá su peor crisis desde la llegada de la democracia. Según algunos analistas, los santacruceños se estarían animando a desafiar al poder establecido.Pero todo es muy extraño en Santa Cruz, una provincia que todavía desconoce precisiones respecto de varios millones de dólares (para algunos son 1.000 millones) girados al exterior cuando Kirchner era gobernador.¿Y cómo explicar el rojo de 2 mil millones de pesos que hoy tiene el Estado patagónico, que busca cubrir ese déficit hipotecando las regalías petroleras y la coparticipación federal?Es muy llamativo que el modelo santacruceño estalle en plena presidencia de los Kirchner. Difícil encontrar una lógica política y económica detrás de esta debacle.Una cosa parece ser cierta: se abrió la caja en Santa Cruz, escapándose así todos los males.
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