Saqueos o retorno al estado de naturaleza
¿Qué hay detrás de los desmanes y violentos saqueos a comercios en varios lugares del país? ¿Complot político o conflicto social? La situación, de última, devuelve una imagen de ruptura del pacto social de convivencia.Las revueltas tuvieron epicentro en Bariloche y luego repicaron en otras ciudades y provincias. El ministro de Gabinete, Abal Medina, dijo que coinciden en el calendario con los saqueos y represión del 19 y 20 de diciembre, que terminaron con la caída del presidente Fernando de la Rúa."Estos hechos de pequeños grupos marginales tremendamente violentos, destruyendo supermercados, robando electrodomésticos (...) nos hablan de cuestiones muy particulares que no casualmente ocurren en esta fecha", sostuvo.El gobernador de Río Negro Alberto Weretilneck, ante el cariz que tomaron los incidentes en su provincia, instaló igual diagnóstico: "No estamos en presencia de hechos que tenga que ver con conflictividad social o cuestiones que tengan que ver con la supervivencia de la gente".Según dijo, "entrar a romper vidrieras, entrar a robar un televisor o quemar un auto es otro mensaje". El senador nacional por Río Negro, Miguel Ángel Pichetto, fue más explícito, al atribuir los saqueos a "grupos duros con posiciones anarquistas de extrema izquierda".Producto o no de un complot político, los graves episodios dan cuenta de una situación de descontrol, en la que grupos humanos nada amistosos toman lo que quieren por la fuerza.Se trata, en realidad, de situaciones que se vienen repitiendo con cierta asiduidad el último tiempo. Días atrás un grupo de manifestantes, por caso, destruyó a piedrazas la Casa de la provincia de Tucumán en Buenos Aires.Durante la celebración de una parcialidad deportiva (Boca Juniors), en tanto, un grupo de personas provocó destrozos y desmanes en canales de televisión y comercios, al tiempo que se enfrentó a la policía.¿Vive acaso la Argentina una guerra social focalizada? ¿Por qué da la sensación a veces que el Estado, en tanto garante del orden público, se ve desbordado por fuerzas sociales disgregadoras?Contra lo que pensaba Aristóteles, para quien el hombre es por naturaleza social, dotado de una fuerza innata a la convivencia, el filósofo inglés Thomas Hobbes sentó la tesis inquietante de que en realidad "el hombre es lobo del hombre".De esta visión pesimista de base, según la cual las personas son egoístas, criaturas mezquinas antisociales, programadas para auto-dañarse, el inglés dedujo que necesitaban sí o sí, para no matarse entre ellas, un control policial supremo.En la etapa presocial, llamada "estado de naturaleza", el hombre vive sin ley, en estado de discordia permanente. "Mientras los hombres viven sin un poder común que los atemorice, se hallan en la condición que se denomina estado de guerra; una guerra tal que enfrenta a todos contra todos", escribió Hobbes en su libro Leviatán, publicado en 1651."En una condición semejante -agrega- la industria no tiene ninguna oportunidad, ya que su fruto es incierto; por consiguiente no hay agricultura ni navegación, ni ninguno de los artículos que pueden importarse por mar, ni construcciones confortables, ni instrumentos para mover y desplazar las cosas que requieren mucha fuerza, ni conocimiento de la faz de la tierra, ni cómputo del tiempo, ni artes, ni letras ni sociedad".El filósofo inglés concluía: "Y lo peor de todo es que existe un constante temor y peligro de muerte violenta, y la vida del hombre es así solitaria, pobre, tosca, embrutecida y breve".
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