Scioli busca atajos para que los K no le marquen la cancha
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Los corrió con la vaina, fue la sensación que quedó. Es que la Presidenta, en medio de un clima crítico, optó por entregar lo que pedían, o al menos una parte, y ceder con el pago de ganacias sobre el medio aguinaldo. El marco fue la Asamblea de la UIA. ¿El efecto? Poner en duda y casi desactivar los paros anunciados para diciembre.Jorge Barroetaveña Más allá del desgaste y de la transición en pleno proceso, el kirchnerismo sigue gozando de buena salud y con la capacidad suficiente de imponer iniciativas y marcar la agenda. Fue tumultuosa la Asamblea de la UIA, con fuertes discusiones previas que abarcaron hasta ministros como Kicillof y Giorgi. Por eso, cuando la Presidenta llegó ya estaba todo masticado y la decisión tomada. Ceder con ganancias para obtener algo mayor y parapetarse frente a las medidas de fuerza que se venían. Diciembre no es un mes del año para tomarse en broma, justo cuando se cumple el primer aniversario de las revueltas policiales que dejaron decenas de muertos el otro verano. La imagen de Cristina bailoteando arriba de un escenario cuando había provincias que eran territorio de nadie, aún permanece fresca. Ella parece que se dio cuenta y no quiere volver a jugar con eso.Después vino la devaluación, claro, y el respingo inflacionario. La economía se estancó y, depende a quién se lo consulte, amaga con entrar en la peor parte del proceso que es la destrucción de empleos. Falta menos de un año que puede pasar volando o estirarse como chicle.En política la decisión habría sido tomada y es apoyar a Daniel Scioli. Agarrándose la nariz, los ataques del kirchnerismo duro sobre el ex motonauta han cedido notablemente, y la orden es ir pensando en listas de integración. El gobernador bonaerense sabe el doble juego que hay alrededor suyo. Si no puedes vencer a tu enemigo únete a él, reza la máxima. Y en eso anda el kirchnerismo, especulando hasta dónde puede llegar su avanzada sobre el proyecto presidencial de Scioli.Hoy, el principal interesado en una interna oficial es el propio Scioli. En ese caso todos deberán armar sus propias listas y él se verá liberado del compromiso de llevar entre sus filas a gente que no le cae muy bien, como los muchachos de La Cámpora. Desde el gobierno se encargaron de difundir esta semana encuestas que marcan un crecimiento de la candidatura del bonaerense y hasta la posibildad de evitar una segunda vuelta. ¿Cómo? La Constitución marca que, si alguno de los candidatos obtiene entre el 40 y 45% y más de 10 puntos de ventaja sobre el segundo, no habrá otra instancia y se acaba la discusión. Y lo quieren convencer a Scioli que lo que le falta es, justamente, el voto del kirchnerismo puro y duro. Ese será el plus para llegar a la meta.Pero en la ola naranja todavía no están muy convencidos de eso. Les preocupa sí lo que sucederá con el armado de las listas de diputados en todo el país y hasta dónde seguirán los lineamientos que marque la Presidenta. Ningún mandatario quiere tener un Parlamento en duda o legisladores que no se sabe bien a quién responden. Si de algo ha hecho gala el gobierno en todos estos años es en la mano de hierro con que ha conducido a sus legisladores. De hecho son pocos los que han sacado los pies del plato y los que lo hicieron, como Cobos con la 125, lo han pagado caro. Nadie sabe tampoco qué hará Daniel Scioli una vez que tenga su lapicera presidencial y el grado de lealtad que tendrá para el kirchnerismo. ¿Será la hora de pasar facturas por tantos desplantes y humillaciones?Ese fantasma merodea las mentes oficiales desde hace tiempo y está en directa relación con la eterna desconfianza que Scioli les generó. Aunque el ex motonauta siempre fue un excelente alumno, les hubiera gustado un poco más de enjundia y parafernalia K.¿Qué es lo que quiere Scioli? Que haya un candidato que se le plante en la interna, sea Randazzo o Urribarri, que se lleve todo el apoyo así él queda liberado de cualquier atadura. El que gana, gana y punto, reflexiona. La duda es si el kirchnerismo le dará semajante margen de maniobra y si la Presidenta dejará librada su suerte sólo al arbitrio de una interna que hoy aún no tiene límites claros. Después de años de poder, no se trata de rifar nada sino de condicionar todo lo que se pueda al que venga, se llame como se llame.La situación económica será clave. Si los indicadores mejoran en los próximos meses crecerá la chance del candidato del oficialismo. Si empeoran será inversamente proporcional el crecimiento de los candidatos opositores y en especial del que se equivoque menos. Con un par de temas, Sergio Massa volvió a aparecer en agenda, aunque es al que más le cuesta por una cuestión obvia: hoy no tiene cargos ejecutivos. Mauricio Macri, el otro que asoma, estuvo envuelto en los últimos días en la polémcia de UNEN y en sus devaneos sobre qué hacer con una papa caliente llamada "Lilita" Carrió. Aunque algo tiene claro y es en avanzar en las provincias, donde el clima sea propicio, en una alianza grande que abarque a la mayor cantidad de expresiones políticas posibles. Córdoba es la más avanzada y el comunicado conjunto de radicales, juecistas y macristas lo demostró. Pero Massa sigue sus mismos pasos, tanto que ya abrió otro debate en el radicalismo sobre la conveniencia de un acercamiento a sus huestes.Si los acuerdos se consolidan habrá que esperar un gesto de los candidatos presidenciales de la UCR, ya resignada a no pelear por la Nación y quedarse con el premio consuelo de recuperar algunas gobernaciones y engrosar su representación parlamentaria. El 2015 no será el turno radical sino el 2.019. ¿Lejos no?No hay encuesta que no refleje la disconformidad con el gobierno, a caballo del deterioro de la situación económica. Es un serrucho de expectativas que hoy suben y mañana bajan. Pero el desgaste político es inevitable y aun cuando hoy, ninguno de los candidatos asome con claridad para parapetarse frente a la Presidenta, las circunstancias lo alumbrarán. En el 2003 pocos pensaron que Kirchner podría llegar a ser lo que fue. Medió el apoyo del aparato duhaldista en la provincia de Buenos Aires pero después fue mérito de él.Todos lucen moderados y simpáticos, tratando de no confrontar, según les aconsejan los asesores. El kirchnerismo desbordó el vaso de la confrontación y el choque. Se viene un nuevo tiempo. Ese es el mensaje. Cuánto hay de maquillaje y cuánto hay de contenido, todavía no lo sabemos.
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