Scioli camina en un campo minado, esquivando las balas del kirchnerismo
¡Qué año nos espera! La vorágine en la que ha entrado el escenario político argentino sólo tendrá destino final en diciembre, cuando las nuevas autoridades nacionales se hagan cargo del país. Claro, en el medio habrá infinidad de paradas, que pueden deparar sorpresas. Tantas que ni los más pintados se las imaginan. El debate por las colectoras es viejo en el PJ, pero esconde una realidad mucho más inquietante para el oficialismo: la tirria, histórico, que los kirchneristas de paladar negro le tienen a Daniel Scioli. ¿O recién ahora ponen en blanco sobre negro que jamás pudieron digerir el origen menemista del ex motonauta y sus ambigüedades, a esta altura históricas, con respecto al modelo? Es que el actual gobernador de la Provincia de Buenos Aires, construyó su carrera política en base a la ambigüedad, una características común de muchos políticos argentinos. Pero ha tenido, mal que le pese a más de un kirchnerista, una lealtad a prueba de balas, algunas veces impulsada por la convicción y otras por la conveniencia.El último embate que Scioli está preparándose para soportar es el de las listas colectoras y la unción de Martín Sabatella, un crítico de la gestión del bonaerense que está dispuesto a pelearle mano a mano la gobernación. Sabatella sabe que no tiene chances, pero es el espolón de proa de los kirchneristas duros que quieren ver el final de los días políticos del ex motonauta. Cada paso que da provoca desconfianza, aún cuando jamás salió de su boca una palabra riesgosa para la hegemonía oficialista. Entre bambalinas, una solicitada con la firma de varios conocidos artistas cercanos al gobierno, sería el disparador para la embestida final.El detalle es que Scioli no está solo en la pelea. El grueso de los viejos caciques del conurbano bonaerense, también ven peligrar su futuro en el poder si avanza el proyecto de las colectoras. Las colectoras, primas hermanas de las fallidas y vergonzosas listas testimoniales del 2.009, son un atajo para debilitar los aparatos que manejan con mano de hierro y buscan abrirle paso a aquellos dirigentes que nunca tuvieron cabida en el núcleo duro del Conurbano. La experiencia del 2.007 con colectoras y del 2.009 con las testimoniales, fue un mar de lágrimas para la mayoría de los caciques, que vieron cómo perdían la mayoría en sus concejos deliberantes y se debilitaba su poder omnímodo.Esa ambigüedad que ha caracterizado la carrera política de Daniel Scioli, ha terminado por transmitírsela al gobierno. ¿Qué visión tienen de él? Que es un 'derechoso' disfrazado de populista, montado en un aparato publicitario extraordinario (más cercano a un presidente que a un gobernador) y que en algún momento irá por más. Ese estereotipo, compartido por el ala dura de la Casa Rosada y la mayoría de los que ahora rodean a la Presidenta, tiene un flanco débil: lo necesitas. En rigor, se necesitan mutuamente. Todos saben que es difícil gobernar la Argentina sin el apoyo de la Provincia de Buenos Aires y todos saben que es imposible gobernar Buenos Aires sin el apoyo de la Nación. Esta dependencia mutua es lo único que ha salvado la alianza y la mantiene aún con vida. Ese campo minado en el que el gobierno nacional hace caminar a Scioli, tiene más enemigos que Sabatella. Moyano jugó el viernes de local, en Sierra de los Padres, en la reunión del PJ bonaerense, y pudo dejar en claro al fin, que él es el presidente del partido. El encuentro, plagado de gestos, obvió el ríspido tema de las colectoras, pero sirvió para verificar que la convivencia no será fácil durante el proceso electoral. Por si fuera poco, el Ministro de Planificación Julio De Vido le echó la culpa a Ferrobaires, la empresa de ferrocarriles administrada por la Provincia de Buenos Aires, del accidente que dejó 4 muertos y más de un centenar de heridos. Y tampoco faltó Nilda Garré, embistiendo contra la política de seguridad que aplica Casal, anunciando una baja en el índice delictual, merced al 'efecto disuasivo' que provoca la gendarmería en territorio bonaerense. Claro, el 'detalle' es que ese mismo día mataron a tres personas en sendos intentos de asalto.Scioli está convencido que sus males y sus roces con la Nación, son fruto de haberse quedado sin interlocutor. Antes era Néstor Kirchner quién canalizaba cualquier diálogo, ahora no se sabe con quién hablar. La diáspora tiene que ver con un estilo de conducción, vinculado a la personalidad de la Presidenta y al escaso apego que siente por las cuestiones partidarias. Cristina, en política, deja hacer, para después decidir. Néstor hacía y deshacía él mismo. La abrupta irrupción del integrante de Midachi, Miguel Del Sel, demuestra hasta dónde las estructuras partidarias son gigantes con pies de barro. El mero anuncio de su candidatura por el PRO en la Provincia de Santa Fe, disparó una conmoción en el PJ y en el Partido Socialista, hasta ahora 'socios funcionales' en la disputa por la gobernación de ese distrito electoral, el tercero más importante de la Argentina. Tanto que Reutemann, el eterno fantasma, tuvo que salir a desmentir su apoyo al artista, algo que el propio Del Sel se había encargado de anunciar. Santa Fe es un buen ejemplo, de hasta dónde son capaces los peronistas de llegar por la recuperación del poder. Kirchneristas y anti-kirchneristas, sellaron hace un par de semanas un acuerdo: gane quien gane las primarias, recibirá el apoyo de los demás, vengan de donde vengan. La coyuntura los favorece además por la feroz pelea que libran el gobernador Binner y el senador Giustiniani, por la sucesión en el socialismo. Pero la aparición de un ignoto de la política, conocido sólo por sus dotes arriba de un escenario, sirvió para demostrar que nadie tiene la vaca atada ni el poder comprado. Jorge Barroetaveña
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