Scioli manda mensajes y se aleja de los K para ganar en primera vuelta
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A esta altura cada uno pelea por lo suyo. La Presidenta desde el sur, pidiendo que los santacruceños los voten a Máximo y a su cuñada Alicia. Daniel Scioli pescando en el universo massista para conseguir los puntos que le faltan para esquivar la segunda vuelta. Macri que abraza su suerte a la de María Eugenia Vidal. Jorge Barroetaveña Los empresarios que lo escuchaban se preguntan cuál era el nombre del político opositor. "No, no es opositor, seguramente será Canciller de Daniel Scioli, el candidato oficialista en la Argentina", explicó uno de los interlocutores. Es que el discurso de Juan Manuel Urtubey, gobernador salteño enviado por Scioli para hablar en el Consejo de las Américas en USA estaba más cerca del de Macri que del kirchnerismo puro. Urtubey no tuvo empacho en afirmar que negociarán rápido con los hold outs una vez que asuman, que le apuntarán a la inflación de un dígito, que meterán mano en el INDEC para hacer estadísticas más serias y que la situación energética del país es complicada. "¿Qué nos diferencia de Macri?", le preguntaron. "Que nosotros tenemos equipo para hacer lo que decimos y él no", sentenció.El salteño en realidad le puso otra frutilla a la torta con sorpresa que Daniel Scioli viene cocinando a fuego lento: su diferenciación con el kirchnerismo, algo que a las huestes de Cristina no les pasa desapercibido. "Scioli es una transición hasta que Cristina vuelva en el 2019", disparó Estela de Carlotto, de nulo peso electoral pero llegada directa al núcleo del poder. La frase, patada en el hígado del sciolismo, fue retrucada con rapidez pero desnudó la tensión interna que vive el candidato oficialista. Sicoli necesita correrse al medio y no lo dejan, pero si no lo hace no podrá romper la barrera del 40% y quedarse con un puñado de votos de centro que lo harán presidente. Está como al principio, sabiendo que el núcleo duro le sirve para sostenerse pero con eso solo no alcanza para ganar. La dura posición de MassaEncima, contra todos los pronósticos, Sergio Massa que anduvo bamboleante arriba del ring durante toda la campaña nunca se cayó. A Massa ya le van contando 100 y el rincón no tira la toalla, deben pensar en La Plata, donde todavía no se resignan a esa idea. Saben que ahí hay mucho voto peronista crítico y sueñan con pescarlo.Claro que las formas a veces no son las mejores. La actitud 'garrochera' de Mónica López, una dirigente desconocida para el gran público que encabezaba la lista al Parlasur del massismo en la Provincia, parece restar antes que sumar. La impudicia en política también tiene un límite y a tres semanas de un comicio protagonizar semejante movida no beneficia a nadie, ni siquiera a Scioli que con cara de de pocos amigos, se sentó a su lado en conferencia de prensa. Scioli parece el Papa perdonando a todos. Peronismo explícito que le dicen.También tuvo que dedicarse a esquivar algunas balas esta semana. La equivocación de no asistir al debate presidencial de hoy, afirman los encuestadores, no le traerá consecuencias. Aunque habría que ponerlo en duda, sobre todo porque es probable que sea el principal objetivo de los ataques del resto de los candidatos en el escenario montado en la Facultad de Derecho. Tampoco la noticia sobre su sobreseimiento en tiempo récord ante una denuncia en el foro platense para que se investigara su patrimonio. El juez archivó y el fiscal no apeló. Al menos, hubieran guardado un poco más las formas. Macri y el fantasma de NiembroMacri intenta sacarse el fantasma de de Niembro de encima y encarar las últimas tres semanas de campaña con el objetivo de asegurarse la segunda vuelta. Abraza su suerte a María Eugenia Vidal y una lógica invertida, esa que indica que los arrastres son siempre de arriba hacia abajo y nunca de abajo hacia arriba. La mujer de Lomas mide casi 9 puntos más que él en la Provincia y eso podría ser clave para decidir su futuro y su chance. Si Vidal lo levanta 3 o 4 puntos en el vasto territorio gobernado por el kirchnerismo, las puertas del ballotage quedarán abiertas. En la última semana Macri reforzó el norte argentino, porque supone que allí le será más fácil descontar los 850.000 votos que le sacó de diferencia el Frente para la Victoria. Es la política del rastrillo, recuperar votos en los distritos más chicos, confiando que en los grandes se acentuará la tendencia de las PASO.Y Sergio Massa resiste la chequera. Habrá que reconocerle, más allá del resultado electoral, su persistencia y su resistencia, ante todas las dificultades que debió enfrentar. En algunos casos provocadas por errores propios y en otras por movidas ajenas. Si Scioli gana le será difícil retener al pedazo de peronismo que se fue con él pero si el oficialismo pierde, quedará en inmejorable posición para encabezar su reconstrucción. Su apuesta hoy parece enfocada más en lo que viene a futuro que en el presente.El país vive todavía con indiferencia lo que pasará el 25 de octubre. Se habla poco en la calle y la política sólo es motivo de debate en alguna mesa familiar o charla de café. Pese a todo, una certeza se va abriendo camino: cualquiera de los tres candidatos que quedaron mejor posicionados en las PASO tiene un estilo diferente al de la Presidenta. Por acción o por omisión todos se encargaron de demostrarlo. Con Cristina se irá una forma de ejercer el poder y un estilo difícil de repetir, que se ha vuelto intolerable para buena parte de la sociedad. Y todos tomaron nota de eso.
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