Scioli no despierta y el tren de Randazzo ya le pisa los talones
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Si las encuestas que difundió profusamente el ultra kirchnerismo no sirven para despertarlo a Daniel Scioli habría que preguntarse qué lo hará. Por primera vez, sostienen, Florencio Randazzo está encima de él, superándolo en intención de voto. Jorge Barroetaveña El tren bala de Randazzo, propulsado por el combustible presidencial no se detiene y ya lo tiene al bonaerense en la mira.La habitual parsimonio del gobernador de Buenos Aires se vio sacudida con las encuestas en la mano. Creíble o no, la figura de Randazzo hace rato dejó de ser marginal y crece alimentada por el histórico recelo que el ultrakirchnerismo le tuvo. Que llegue, pero que llegue condicionado y con poco margen de maniobra parece ser el argumento.A mitad de semana la Presidenta de la Nación cuidó las formas y sentó a su lado a los dos precandidatos más fuertes. El pretexto fue la presentación de un nuevo avión de Aerolíneas Argentinas y lanzar a Mariano Recalde a pelear por la Jefatura de Gobierno porteño. Claro, venía de una seguidilla de apariciones públicas reforzando la figura de Randazzo, con profusa aparición en cámara y referencia presidencial incluída. A punto de explotar, Scioli mandó a sus emisarios que sacaron a relucir algunos derrapes de su contrincante. Decididamente lo metieron en el barro de la campaña.Claro que cuando uno se tira con barro es probable que salpique a los costados. Scioli sabe en el fondo, que cada operación de esmerilamiento que le hacen cuenta con el beneplácito presidencial. ¿Cómo se explica pues que el principal candidato del oficialismo no tenga alguien de su plena confianza en la Ciudad de Buenos Aires, vidriera política de la Argentina, con chances de conducirla? Otro sapo que se tuvo que tragar.En el entorno sciolista las voces se levantan cada vez más altas, piden una reacción o, como se dice habitualmente, una marcada de cancha. ¿Llegará algún día ese momento? ¿Se animará el candidato a mover semejante pieza? Hace poco más de un mes, cuando las encuestas empezaron a vislumbrar que Mauricio Macri seguía creciendo, fue Montoya, un operador sciolista, el que tiró la primera piedra. "¿Y si se da Scioli Presidente-Massa Gobernador?". El albur de Montoya pasó desapercibido pero sigue cobrando fuerza a medida que pasan los días. En el peronismo no son pocos los que piensan ya que nada están haciendo por evitar la estrategia presidencial de ungir al PRO como rival, y al mismo tiempo socavar las posibilidades de su principal candidato. Para ellos Massa es un traidor y Scioli un menemista solapado. Es preferible Macri que todos saben para dónde rumbeará y plantea la dicotomía perfecta, entre la izquierda y la derecha.Aunque a juzgar por sus últimas declaraciones Scioli también parece querer incursionar en esta variante, aunque más para ningunear a Randazzo que para fortalecer a Macri. Sólo la Presidenta sabe qué hará cuando llegue el momento. Si se quedará con uno solo o abrirá el juego. Mientras tanto cada pieza del tablero tendrá el único objetivo de consolidar el futuro del kirchnerismo, desde el poder o abajo del poder. Y La Cámpora es para eso una herramienta imprescindible.El radicalismo enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia. Cabeza de ratón o cola de león parece ser el dilema. Aunque hay matices que vale la pena analizarlos.Es probable que, a la hora que usted esté leyendo estas líneas, la Convención Radical desde Gualeguaychú haya tomado una decisión: llevar candidato presidencial, quién, y la gran opción de hierro: hacer un frente amplio o sólo con el PRO de Macri.De un lado están los principistas que recuerdan lo que pasó con la Alianza o con Roberto Lavagna y que prefieren perder antes que renunciar a sus ideales. Propugnan claro un frente amplio que incluya a Sergio Massa, de pasado reciente kirchnerista. Afirman que Macri poco tiene que ver con las ideas de la UCR y buscan dejarlo en evidencia para que sea él quien rechace un acuerdo general. Del otro lado, con Sanz a la cabeza, están los que defienden la posibilidad de volver a ganar, aunque sea colgados de la solapa de PRO. Cuentan que el titular partidario le susurraba a cada convencional que Macri prometió la Jefatura de Gabinete y al menos tres ministerios. Sin contabilizar los acuerdos provinciales en los que los candidatos radicales tendrían la puerta abierta para ganar. Es un juego de suma cero. La UCR carece de candidato potente pero Macri no tiene poder territorial. Con su decisión es probable que los radicales definan buena parte del rumbo electoral de la Argentina este año.Sergio Massa mira con atención y comiéndose las uñas. Si bien ya tiene abrochados varios acuerdos en las provincias del norte, mira con preocupación lo que pasa en los grandes centros urbanos. Necesita dar un golpe de efecto y la decisión de los radicales podría darle una gran mano. La voltereta de Reutemann dejó la sensación instalada que no todo el peronismo no kirchnerista lo acompaña. Un acuerdo con José Manuel de la Sota para hacer una interna juntos podría ser una buena salida. Y lo que le permitirá hacer su interna competitiva de cara a la decisiva elección de octubre. Massa hurga entre sus alternativas y por ahora descarta negociar con Scioli. Pero si el agua sigue subiendo, y el peronismo corre el riesgo de hundirse, ese salvavidas dejará de ser despreciable. Para unos y otros. Lo que se juega es el poder y nadie quiere perderlo.
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