Se agotó el crédito ecológico del año
Vivir a cuenta, sobregirado con el banco, por encima de sus posibilidades, es una pauta típica del consumidor compulsivo. Pero es un rasgo imputable, además, a la especie humana respecto a la naturaleza.Decía Erich Fromm que el hombre ha sido transformado en un "homo consumens", el consumidor total, cuya única finalidad es tener más y usar más. Se trata de alguien dominando por un instinto devorador, que se ha vuelto insensible a los daños colaterales de su conducta.Así el consumo humano, globalmente considerado, es superior a la capacidad de la naturaleza para renovar sus recursos. De hecho en los últimos ocho meses, los humanos hemos agotado ya el "crédito ecológico" que teníamos para todo el año.Eso acaba de informar la organización no gubernamental canadiense Global Footprint Network (GFN) que desde 2003, junto a la británica New Economics Foundation, calcula esa huella ecológica con el objeto de "evaluar el impacto de las actividades humanas en los ecosistemas del planeta".La conclusión es que los meses que quedan de 2013 los vamos a "vivir en números rojos", según la organización. La información, publicada por la pagina www.ecoportal.net, da cuenta que la noción de deuda ecológica no tiene que ver con poner precio a la naturaleza.El indicador se ha impuesto en varios círculos científicos para medir la diferencia entre lo que el planeta puede regenerar y lo que se requiere para satisfacer la actividad humana.La primera vez que se rebasaron los recursos fue en 1970. En ese año, según los expertos, la demanda de la humanidad por alimentos, materias primas y absorción de gas carbónico, entre otros, superó la capacidad de reposición de estos recursos naturales.Desde entonces la fecha en que el planeta empieza a "operar en rojo" se adelanta cada año. Ello supone elevar el "débito ecológico", lo que se refleja en reducción de bosques, pérdida de la biodiversidad, colapso de los recursos de pesca, escasez de alimentos, disminución de la productividad del suelo y acumulación de gas carbónico en la atmósfera.Todo indica que la fecha de agotamiento del crédito seguirá adelantándose todos los años. Lo cual interpela a gobiernos y ciudadanos por los impactos del consumo sobre los recursos naturales del planeta.El estudio del GFN sostiene que si cada uno de los habitantes del planeta viviera como un residente medio norteamericano, se necesitarían cuatro Tierras. "Hoy en día, más del 80% de la población mundial vive en países que utilizan más recursos que los que pueden renovar sus propios ecosistemas naturales", refiere.La humanidad vive pues por encima de sus medios: "El umbral crítico se alcanzó hace unos treinta años y ahora el consumo humano rebasa con mucho lo que la naturaleza es capaz de proporcionarle, en términos de reciclado del CO2 liberado y de producción de nuevas materias primas", sostiene GFN.Desde hace algunos años una visión pesimista acerca de la sustentabilidad planetaria se ha apoderado de la conciencia mundial. El proyecto de la modernidad se había apoyado en la certeza de la infinitud de los recursos, lo que alimentaba la ilusión de una expansión ilimitada del consumo humano.Pero hoy gana predicamento la noción de la "finitud" de la naturaleza, la concepción según la cual los ecosistemas son un capital que se agota si se los usa más de la cuenta, así como nuestra cuenta bancaria se vacía si se extrae de ella sin reponer nunca dinero.
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