Se agranda la brecha entre ricos y pobres
El propio INDEC, cuyos indicadores de inflación y pobreza nadie cree, admite que los ricos ganan hoy 28,2 veces más que los pobres, cuando esa brecha era de 23 veces a fin de 2008.En realidad, hay razones para sospechar que el aumento de la desigualdad es mayor al que fijan las estadísticas oficiales. Es muy posible que el abismo que separa a los extremos sociales sea en realidad más profundo.Y esto porque desde 2007, al intervenir el Indec, el gobierno viene dibujando los índices de inflación, pobreza y ocupación, con la intención de propagandizar el éxito del modelo económico.Parece claro, además, que ha habido una mejora en la distribución del ingreso en relación al 2003, que fue cuando asumió la gestión kirchnerista. Siempre y cuando se admita que ese año fue uno de los peores de la serie estadística, por efecto de la caída de la convertibilidad en 2001.Sin embargo, al menos en los últimos dos años se ha registrado un empeoramiento de la situación social. Lo que el propio Indec ha reconocido en su último informe.Según el organismo oficial, si en el cuarto trimestre del 2008 la brecha de ingresos entre la población más pobre y la más rica de la sociedad era de 23 veces, en el tercer trimestre de 2009 esa brecha se amplió a 28,2 veces.En relación con la torta de los ingresos totales, el Indec asegura que el 10% más pobre percibe 310 millones de pesos, mientras que al bolsillo del 10% más rico llegan 8.715 millones de pesos.La estadística oficial revela que la mitad de las personas que tienen algún ingreso -asalariados o cuentapropistas- perciben menos de 1.500 pesos por mes.Ese ingreso no es suficiente para garantizar la canasta básica. Por otro lado, si en los '90 había una correlación directa entre desempleo y pobreza, en esta década aún con empleo se puede ser pobre.Por otro lado, la sensación térmica indica que a la clase media cada vez les cuenta más llegar a fin de mes. El rebrote inflacionario de las últimas semanas es una mala noticia.La inflación licua el ahorro y el trabajo de la mayoría de la población que depende de ingresos fijos. Es un mecanismo que, al destruir el poder de compra popular, actúa como un distribuidor de riqueza en favor de los más ricos, que tienen capacidad para defenderse de la depreciación de la moneda.Además, empeora la situación de los asalariados la persistencia de un sistema impositivo regresivo, que se asienta básicamente en impuestos indirectos que gravan el consumo, como es el caso del IVA.Cabe aclarar que el índice distributivo de la riqueza es sólo un aspecto de la realidad economía de un país. Tan importante como él es el factor de crecimiento económico.Porque así como puede darse una situación de aumento de la producción sin un correlativo reparto social de los beneficios, puede haber esmero en distribuir una riqueza en declinación o inexistente.Son dos situaciones que conspiran contra el desarrollo integral de una sociedad. Si la economía se expande pero los beneficios de ese crecimiento no llegan a la población, algo está fallando.También falla un modelo económico que busca igualar las rentas de la población, pero a costa de eliminar la fuente de la renta nacional. Porque al cabo se encuentra con que no tiene nada para repartir.Los dos extremos son malos. Ya lo decía Winston Churchill: "El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de bienes. La virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de miseria". La economía ideal es aquella que tiene capacidad para producir riqueza y a la vez sabe repartirla según criterios de equidad social.
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