Se consolida el nuevo modelo unitario
El tan meneado problema de la provincia de Buenos Aires es una clara evidencia del nuevo modelo unitario que se consolida en nuestro país.Mario Alarcón MuñizPor tratarse de la provincia de mayor población y la más importante en los órdenes económico y político, es comprensible la resonancia que ha alcanzado la crisis de la provincia de Buenos Aires, aunque no es un caso único.Los ahogos financieros del estado bonaerense, las demandas, las discusiones, los paros de estatales y docentes, los piquetes y demás desventuras, incluyendo la indisimulada intervención del gobierno nacional sobre una dependencia en desorden a la que es menester disciplinar, conforman una situación compleja, pero nada sorpresiva. Es consecuencia lógica de una política centralista y absorbente que las provincias padecen en mayor o menor medida y de diferentes formas, ante la silenciosa complacencia de casi todos sus gobiernos.Motivos políticos determinaron que el problema reventara en Buenos Aires. Sólo al gobernador Scioli pudo habérsele ocurrido la imprudencia de revelar sus aspiraciones presidenciales tres años antes de lo razonable. Fue suficiente para descargarle toda la basura en el jardín. Claro que estaba sospechado. De otra manera no se explica la imposición de un vicegobernador K. Menos se explica que él lo haya aceptado, pero es una cuestión de personalidad (o falta de ella).En estos días se observa el avance del poder central sobre el estado bonaerense, mientras aparece incierto el destino del resto de las provincias.Falta plataUnas más, otras menos, todas las provincias tienen problemas parecidos a los de Buenos Aires. Entre 16.000 y 20.000 millones de pesos será el déficit global de todas ellas este año, según estimaciones de varias consultoras privadas.Conocemos los números de Entre Ríos. Nos hemos referido a ellos en alguna nota anterior. El presupuesto 2012 fue aprobado con un déficit de 1.000 millones de pesos, a valores de diciembre pasado. Es probable que esa cifra crezca a raíz de la inflación. En más de una oportunidad el ministro de Economía, Diego Valiero, subrayó lo ajustado de los números provinciales. No se puede gastar más de lo previsto. Eso está claro.Un recurso transitorio es el de las letras de Tesorería. El mes pasado se autorizó una emisión de 50 millones de pesos que se colocarán a través del Nuevo Bersa y el Banco de Valores. El lunes último el Boletín Oficial publicó un aumento de esa autorización hasta 200 millones. Con esa suma se pueden sortear algunos inconvenientes o atender cuestiones urgentes, pero esto significa mayor endeudamiento. Y algún día habrá que pagar.Deudas en ascensoLa deuda no es un asunto menor. Entre Ríos adeudaba 4.040 millones de pesos a fines del año pasado, según lo confirmó en su momento el ministro Valiero, más 1.900 millones de deuda flotante, cifra en aumento porque -según ha trascendido- no se han pagado varios certificados de obras.De esa suma Entre Ríos adeuda al Estado nacional 2.321 millones de pesos, según el convenio de "desendeudamiento" (en realidad es de refinanciación porque la deuda no disminuye) firmado el año pasado hasta 2030 con dos años de gracia, de modo que la primera cuota se pagará a fines de 2013. Algunas provincias están peor, otras mejor.Entre Ríos aparece en el medio. Ocupa el 11° lugar entre los estados deudores de la Nación. La tabla es encabezada por la provincia de Buenos Aires (más de 24.400 millones de pesos) y Córdoba (casi 5.000 millones). Cierra Santa Cruz (6 millones) en tanto que San Luis es la única con deuda cero.A esa cantidad agréguense 3.600 municipios de todo el país, la mayoría de ellos en rojo.¿Quién se decide?Como nadie atina a corregir esta tendencia al endeudamiento creciente de las provincias, es lógico suponer que tarde o temprano, de una u otra manera, cada una de ellas padecerá los problemas que hoy afectan a Buenos Aires.En verdad, según están las cosas, ningún gobernador intentará una corrección, ni planteará ni impulsará nada que cambie algo, precisamente por temor de ir a parar al archivo acompañando a Scioli. Es mejor aplaudir en Olivos o en la Rosada.El poder central tiende a concentrar recursos y fuerzas. La idea unitaria. Las provincias configuran dependencias administrativas y sus gobernadores parecen gerentes del poder central.Tales gerentes no son los únicos responsables de esta distorsión que padecemos. Los legisladores nacionales representan a las provincias y sus pueblos, no al poder central. Sin embargo, muchos de ellos -la mayoría- optan por la obediencia al poder central, en lugar de responder al mandato que les ha sido conferido.No se requiere un análisis muy amplio para entender que todo esto es solucionable en la medida en que gobernadores y legisladores se dispongan a dar vuelta la historia, modificando la ley de coparticipación tal como manda la Constitución de 1994 y armando la estructura de la Patria federal. En el fondo es una cuestión de concepto. Pero también de decisión.
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