Se debe salir del default educativo
El normal inicio del ciclo educativo es un dato positivo, a la luz de los conflictivos comienzos anteriores. Pero esto nada resuelve la tremenda deuda educativa.Cómo será la decadencia del sistema educativo, que en la Argentina y en la provincia celebramos que las clases empiecen con normalidad, es decir sin huelga docente.Es todo un logro cumplir con este procedimiento administrativo. Y sería francamente un éxito, en vistas de estas magras expectativas, llegar a cumplir el famoso calendario de 180 días de clase.Pero bueno, en virtud de que desde hace tiempo en este frente nos venimos conformando con poco, hay que pensar en positivo y sumarse a la alegría de un comienzo en paz.Dicho lo cual, es importante saber dónde se está parado y cuáles son los desafíos que hay que enfrentar. El dato es que hay una tendencia declinante de la educación argentina en todos los niveles.Alumnos que no completan sus estudios, calidad del aprendizaje en retroceso, y deterioro de la infraestructura del sistema, son los rasgos más salientes de la situación.La decadencia viene de lejos y es profunda. En algún punto de la historia contemporánea, Argentina -otrora la más culta de América, gracias a su apuesta por la educación- abandonó esta tradición.El retroceso, según algunos especialistas, no tiene parangón. Nunca ningún país que hubo alcanzado tan altas cotas en el desarrollo intelectual de su población, cayó tan bajo.Resultado: si en el pasado fuimos pioneros, sobre todo en Latinoamérica, en asociar la educación con el desarrollo, hoy mostramos el signo inverso en un mundo donde el conocimiento es el principal insumo crítico.Entre Ríos no escapa a la tendencia global, aunque la estadística disponible indica que en la tierra de Justo José de Urquiza el retroceso ha sido más veloz que en otros lugares.Según el Operativo Nacional de Evaluación (ONE) que el Ministerio de Educación realizó en 2007, Entre Ríos viene perdiendo ubicaciones respecto del resto de las provincias argentinas, en cuanto a rendimiento escolar.Con respecto a mediciones anteriores, Entre Ríos se desmorona: bajó del 5° al 12° lugar. Es junto a Buenos Aires el distrito que más cayó. Según el informe oficial, San Luis ha tenido un derrotero inverso al entrerriano: pasó del puesto 20° al 4° en diez años.La escuela entrerriana, en tanto, refleja en su seno la degradación social de la Provincia. El 40% de la matrícula asiste a los comedores escolares. Son chicos que de otro modo no podrían alimentarse.Mientras tanto, se anuncian nuevos cambios para la secundaria en todo el país. Dicen que es para frenar la deserción, que supera el 50% en todo el territorio. La estrategia oficial consiste en mitigar la deserción y el abandono del sistema.El objetivo social parece loable. Sin embargo, no basta con que los alumnos permanezcan en el sistema: hay que lograr que también aprendan. En este sentido, el default escolar es todavía más dramático cuando se analiza la variable calidad.La escuela ha visto mudar su naturaleza a caballo de la crisis social de las últimas décadas. Pasó a convertirse, con el paso del tiempo, en una especie de guardería para contener a niños y jóvenes pobres. Pero al costo de resignar los fines pedagógicos que justifican su existencia.Al mismo tiempo, el retroceso educativo estaría asociado a la pérdida del valor del conocimiento en la Argentina. Muchos jóvenes se preguntan para qué estudiar en un país donde no se premia el esfuerzo y la inteligencia sino más bien el acomodo o el ascenso social espúreo, ligado a formas corruptas.Si la Argentina y Entre Ríos quieren tener futuro, deberán que salir del default educativo.
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