Se terminó la tranquilidad campera
Las tranqueras están cerradas con candado. Vigilancia privada en algunos establecimientos reflejan el difícil momento que se vive. La inseguridad, también llegó al campo.Tiempo atrás y no demasiado, cuando mucho diez años se dormía con las ventanas abiertas y las puertas estaban sin llave en el campo. No había riesgo y no estaba en la imaginación de nadie que alguien se apropiara de herramientas, prendas, artículos electrónicos que fueran ajenos. A lo sumo algún linyera que aparecía de la nada o cazadores furtivos.Era común que entre vecinos se dieran una mano a la hora de levantar la cosecha, en las yerras, carneadas y otros eventos que reunía a los integrantes de una colonia. Se vivía tranquilo, pero hoy esa paz ha sido alterada. No se puede dejar implementos agrícolas en el medio del campo, porque se corre serios riesgos que algunas partes de esas herramientas desaparezcan por obra y arte de delincuentes que indudablemente tienen informantes que les brindan datos de los movimientos de los chacareros. La sociedad ha cambiado.El progreso llegó al ámbito rural con la energía eléctrica, internet, pero también la inseguridad. Un fenómeno que primero se diera en los pueblos del interior, para luego trasladarse al campo.El fin de semana último en un establecimiento cercano a la ciudad, desaparecieron bidones con agroquímicos, perteneciente a un agricultor que trabaja en la zona. El productor en cuestión había sembrado 50 hectáreas de maíz y acopiado agroquímicos en un galpón del establecimiento para luego utilizarlo en el cultivo.Lamentablemente el lunes se encontró con la sorpresa de que faltaban bidones. Por otra parte, fuentes confiables dieron cuenta de que en una estancia, se produjo el robo de un tractor que sería de marca Valmet además de otros elementos. Hoy día a los costos fijos, el chacarero tiene que sumar el de un sereno o persona que se quede en los campamentos para cuidar las maquinarias. Parece mentira, pero es así. En el medio de la nada un "guardián" y en lo posible armado, custodiando: tractores, sembradoras y otros implementos agrícolas. Cabe acotar que en al menos, uno de los establecimientos cuenta con vigilancia privada.
Boqueteros en acción
En los últimos días el robo de agroquímicos en negocios que se dedican a la venta del mismo o galpones de transportes en donde se acopian, se ha transformado en moneda corriente. Al menos dos negocios fueron víctimas de los "boqueteros".El primero fue el Maximiliano De Zán a quien le robaran 23 bidones de glifosato, que pudieron ser más de no haberse registrado un llamado que diera aviso a la policía. Días después se produjo el mismo ilícito en otro negocio ubicado en el Acceso Sur. En este caso, la policía encontró una cantidad importante de bidones y bolsas de semillas en un campito cercano.Acorde a lo averiguado, los agroquímicos iban a ser trasladados con posterioridad a algún acopio clandestino. La policía trabaja sobre pistas firmes y en breve, podría haber novedades al respecto.
Mercado negro
Está claro que si se producen actos delictivos tales como robo de agroquímicos es porque existen compradores que adquieren la "mercadería" a precios mucho más bajos que los del mercado. Se estima que el glifosato se comercializaría dentro de las fronteras de la provincia, debido que resulta difícil salir de Entre Ríos por los controles policiales y de Gendarmería. Además para transportar este tipo de mercadería se deben cumplir con una serie de requisitos.
Una maldición
Hoy tener un campo en proximidades de centros urbano, resulta una pesadilla para aquellos que lo destinan a ganadería. La proximidad con las ciudades obligó a los propietarios a encerrar la hacienda de noche y en muchos casos a custodiar la misma. Igualmente se registraron carneadas y más de un productor dejó de apostar a la ganadería, cansados de que le roben, principalmente aquellos que tienen campos sobre cursos de agua.
La Policía
Hace lo que puede con los escasos medios con los que cuenta. Por fortuna la Brigada de Abigeato en Gualeguaychú recibió una camioneta. Las tareas de prevención que lleva adelante la fuerza de seguridad está dando resultados. Se incautó un número importante de armas a cazadores furtivos, pero indudablemente el número de efectivos no alcanza para cubrir lo que es el departamento Gualeguaychú. Panorama similar en el resto de la provincia.
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