Secuestro, una execrable práctica
Apoderarse de una persona para exigir rescate por ella es un modus operandi antiquísimo de bandas criminales y terroristas. Actualmente representa un negocio redituable aquí y en todo el mundo. Privar de su libertad de manera ilegal a una persona, durante un tiempo determinado, y hasta lograr la obtención del llamado "rescate", que puede ser la obtención de una suma de dinero, es uno de los delitos más difundidos.Se trata, desde ya, de un comportamiento digno de condena toda vez que el secuestro constituye una violación a los derechos humanos, que atenta además contra la integridad y la tranquilidad de las familias víctimas del delito.Por estas horas ha tomado estado público en Argentina el secuestro del padre del futbolista Carlos Tevez, el cual permaneció 8 horas detenido por sus captores, para quedar luego liberado, tras el pago de 400.000 pesos.Fuentes de la investigación señalaron que quienes cometieron el delito en realidad se dedicaban a robar autos costosos, pero cuando advirtieron por el perfil de la víctima que podían obtener más dinero, el hecho derivó en lo que se conoce como "secuestro exprés".Ahora se sabe que el secuestro de Segundo Tevez fue uno de los 70 hechos de este tipo registrados en lo que va del año en la zona del corredor del Oeste del conurbano bonaerense, donde esta modalidad delictiva se ha naturalizado.A todo esto, la prensa internacional da cuenta que el grupo terrorista islámico Al-Qaeda financia su actividad gracias al "negocio" del secuestro que tiene montado en Europa.Desde 2008 el grupo radical ha recaudado 125 millones de dólares, en concepto de rescate por los secuestros de ciudadanos europeos, según informó el diario The New York Times.Se trata de pagos hechos casi exclusivamente por gobiernos europeos, que derivan el dinero a través de terceros, a veces disfrazándolo de ayuda para el desarrollo.Eso surge de las entrevistas realizadas a ex rehenes, negociadores, diplomáticos y funcionarios de gobierno en diez países de Europa, África y Medio Oriente."La toma de rehenes es una pegada", escribió Nasser al-Wahayshi, líder de Al-Qaeda de la Península Arábiga, "algo que describiría como negocio rentable y un tesoro muy preciado".Como los secuestros en su principal fuente de ingresos, el grupo terrorista afinó y perfeccionó el método, al punto que las distintas filiales de la organización en distintos continentes usan un protocolo común de secuestros.El procedimiento habitual para el secuestro implica, primero, el seguimiento de la víctima durante varios días previos a la concreción del golpe. Durante ese tiempo se estudia cómo vive, qué hace, con quién se reúne, entre otras cuestiones.Esta información permite tener una idea acabada de cuál sería el momento más adecuado para secuestrarlo, generalmente en situaciones donde la víctima se exhibe más vulnerable.Una vez concretado el secuestro, llega el momento de comunicarse con la familia del secuestrado para notificarle de la situación y exigir el tipo de rescate que se pide para liberarlo. Por lo tanto, el secuestro no sólo afecta a la víctima sino a su familia, cuyos miembros sufren una especie de duelo, según los psicólogos, que se conoce como el proceso de "muerte suspendida".La mayoría de las legislaciones del mundo son muy estrictas a la hora de castigar este tipo de delitos. Y esto por los daños mentales muy arraigados que deja esta práctica en las víctimas, a las cuales en algunos casos se las tortura física y psicológicamente.
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