EXITOSO PROGRAMA
Semilleros destacan el crecimiento de Sembrá Evolución en soja y buscan consolidarlo en trigo
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En medio del debate sobre la necesidad de actualizar la Ley de Semillas y el posicionamiento del país frente a los convenios internacionales UPOV, empresas vinculadas al programa Sembrá Evolución presentaron en Expoagro un balance del funcionamiento del sistema durante 2025 y los próximos pasos para su expansión.
De acuerdo con las firmas que integran la iniciativa, el nivel de reconocimiento de la propiedad intelectual alcanzó su punto más alto en los últimos ocho años. En soja, aseguran que alrededor del 90% de la superficie sembrada utiliza variedades que forman parte de este esquema.
El encuentro se realizó en la carpa de prensa de la muestra y reunió a representantes de la industria semillera, quienes repasaron el proceso que implica el desarrollo de nuevas variedades, desde la investigación genética hasta su adopción por parte de los productores.
Desde el sector explicaron que el desarrollo de una nueva variedad puede demandar entre ocho y diez años de trabajo, con inversiones destinadas no solo a mejorar los rindes, sino también a optimizar la sanidad de los cultivos, la adaptación a distintos ambientes productivos y la resiliencia frente a condiciones climáticas adversas.
Sembrá Evolución funciona como una plataforma digital que articula la relación entre productores y semilleros, facilitando el acceso a nuevas tecnologías y variedades comerciales.
Según datos difundidos durante la presentación, actualmente participan más de 26.000 productores, junto con 18 empresas semilleras y más de 190 variedades desarrolladas bajo este modelo. Esa cifra representa cerca de la mitad de los aproximadamente 60.000 productores del país que utilizan semillas fiscalizadas.
En el caso de la soja, el sistema ya alcanzó un alto nivel de adopción, con una cobertura superior al 90% del área sembrada con variedades incluidas dentro del programa.
El próximo objetivo es profundizar su implementación en trigo, donde el esquema comenzó a aplicarse más recientemente y aún se encuentra en etapa de transición. En este cultivo existen alrededor de 30 variedades dentro del sistema, y se espera que el conocimiento previo que ya tienen muchos productores facilite su expansión.
Desde la industria también remarcaron que la genética del trigo argentino continúa mostrando avances sostenidos, especialmente en la resistencia a enfermedades como fusarium o roya del tallo, además de una mayor estabilidad productiva en diferentes ambientes. En ese marco, destacaron que el rendimiento promedio del cultivo en la campaña 2025 alcanzó los 43,5 quintales por hectárea, cerca de un 45% más que en el ciclo anterior, un dato que atribuyen en gran parte al impacto de la innovación genética aplicada al campo.
En ese contexto, desde el sector remarcaron que el fortalecimiento de estos esquemas de reconocimiento a la innovación resulta clave para sostener la inversión en mejoramiento genético y acelerar la llegada de nuevas tecnologías al campo, en un escenario productivo cada vez más atravesado por la variabilidad climática y la necesidad de mejorar la eficiencia de los cultivos.
