Septiembre: mes de prevención del suicidio
Está en marcha el movimiento mundial Septiembre Amarillo, una campaña de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que busca poner en debate el suicidio, considerado una epidemia oculta.En el mundo, cada 40 segundos una persona se quita la vida. Son 800.000 individuos al año, según la OMS, para la cual se está ante un verdadero problema de salud pública global.La campaña está vinculada al día 10 de septiembre en el que se conmemora el Día Mundial de Prevención del Suicidio. Según sus organizadores, con ella se pretende poner sobre el tapete un asunto que aún hoy se considera tabú.Con una tasa de 14,2 casos de suicidios por cada 100.000 habitantes, Argentina se ubica en tercer lugar entre los países de la región y está entre las naciones con mayores tasas a nivel mundial, según la OMS.Las cifras de la cartera de Salud de la Nación muestran que el sector de la población con mayor tasa de suicidio es el de jóvenes, sobre todo los que tienen entre 15 y 24 años.En relación con los métodos, la estadística de esa cartera revela que la mayor cantidad de las muertes ocurrieron por ahorcamiento o sofocación, mientras que la segunda causa fueron los disparos.Según la OMS, por cada suicidio hay muchas más tentativas por quitarse la vida cada año. Entre la población en general un intento de suicidio no consumado es el factor individual de riesgo más importante.Los especialistas advierten que cada muerte voluntaria es una tragedia que afecta a familias, comunidades y países y tiene efectos duraderos para los allegados al suicida. El suicidio se puede producir a cualquier edad y afecta tanto a países de altos ingresos como de bajos y medianos ingresos.Los informes de la OMS señalan que aunque está probado el vínculo entre el suicidio y los trastornos mentales (por ejemplo los relacionados con la depresión y las adicciones), las personas se quitan la vida por distintas razones.Muchos suicidios se producen impulsivamente en momentos de crisis que menoscaban la capacidad para afrontar las tensiones de la vida, tales como los problemas financieros, las rupturas de relaciones o los dolores y enfermedades crónicos.Además se señala que las experiencias relacionadas con conflictos, desastres, violencia, abusos, pérdidas y sensación de aislamiento están estrechamente ligadas a conductas suicidas.La OMS insiste en que este tipo de muertes es prevenible. Y al respecto menciona algunas medidas que podrían tomarse, como la restricción del acceso a los medios de suicidio (por ejemplo, plaguicidas, armas de fuego y ciertos medicamentos).La prevención incluye, además, información responsable por parte de los medios de comunicación; introducción de políticas orientadas a reducir el consumo nocivo de alcohol; identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores crónicos y trastorno emocional agudo; capacitación de personal sanitario no especializado, en la evaluación y gestión de conductas suicidas.El organismo de salud sostiene que el estigma que rodea al suicidio disuade de buscar ayuda a muchas personas que piensan en quitarse la vida o han tratado de hacerlo y, por lo tanto, no reciben la asistencia que necesitan."La prevención del suicidio no se ha abordado apropiadamente debido a la falta de sensibilización respecto del suicidio como problema de salud pública principal y al tabú existente en muchas sociedades para examinarlo abiertamente", indica la OMS.
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