Ser migrante, en un mundo convulso
De los seres humanos se ha dicho que integramos una "especie migratoria". Los desplazamientos de pueblos han sido constantes desde la prehistoria, pero en la actualidad han adquirido un dramatismo creciente. Probablemente la humana sea la más migratoria de las especies, pues ha sido capaz de desplazarse y adaptarse a los ecosistemas más diversos. Se ha dicho con razón que el hombre no tiene raíces sino pies.Eso significa que no está sujeto a la tierra como los árboles, sino que se mueve de un lugar a otro. La propia constitución anatómica, por tanto, revela que el hombre fue hecho para andar y correr erguido a través de largas distancias.El homo sapiens es un "homo viator", es decir alguien que no se estaciona en un solo lugar sino que peregrina, que siempre está en movimiento tratando de hallar algo mejor en su camino.Las grandes etapas de la historia de la humanidad están inseparablemente ligadas a otras tantas etapas en la historia de las migraciones humanas. De hecho, los grandes desplazamientos humanos han sido el motor decisivo en las sucesivas oleadas de globalización que han tenido lugar a lo largo dl tiempo.La última gran oleada migratoria ha tenido lugar en las últimas décadas, tras la aparición de las nuevas tecnologías del transporte y de las comunicaciones, el final de la Guerra Fría y el comienzo de la sociedad global.Un rasgo marcado del actual contexto es el desequilibrio económico entre el Norte y el Sur, e incluso dentro de los países del Norte. Y esto se ha unido a un desequilibrio demográfico de signo inverso: crece la población en los países pobres, en tanto que desciende en los países ricos (baja natalidad y envejecimiento).Por esta razón el ciclo migratorio ha cambiado el sentido: si en el siglo XIX iba de los países europeos a las colonias o ex colonias ultramarinas, ahora la población de las zonas pobres del planeta presiona sobre los países ricos: Europa Occidental, Estados Unidos, Australia o Nueva Zelandia, por ejemplo.La migración ha crecido de manera notable desde el comienzo de este siglo y se calcula que en la actualidad unas 232 millones de personas buscan en países distintos al suyo nuevas oportunidades para mejorar su vida.Las Naciones Unidas (ONU) establecieron el 18 de diciembre como el Día Internacional del Migrante, para crear conciencia alrededor de los derechos que les asisten a los que migran.Una persona puede abandonar su país por diversos motivos. Normalmente el interés económico ha tenido una importancia primordial. El sujeto que migra percibe que encontrará en otro sitio empleo, mejores niveles de salarios y posibilidades de ascenso social.El sociólogo Zigmunt Bauman, al criticar el actual sistema económico mundial, postula que las víctimas de la desigualdad social son los migrantes. Son ellos, dice, los nuevos "residuos humanos"."El ordenamiento -afirma- hace que algunas personas sean 'inadecuadas'. Son un 'descarte social' al que la sociedad es incapaz o reacia de darle cabida (...) Los migrantes son el principal 'residuo humano' del nuevo contexto global. También son un tipo de residuo potencialmente tóxico para el cual todavía no se han diseñado plantas de reciclaje".Otros factores que inducen a emigrar son las guerras, los conflictos políticos-sociales y las persecuciones religiosas. Actualmente Europa lidia con la crisis migratoria y humanitaria más grave, después de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de un flujo descontrolado de población proveniente de África y de Medio Oriente.
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