¿Será cierto que el periodismo ya fue?
El cumpleaños número 32 de diario EL DÍA, que se celebra hoy, ocurre en momentos en que se discute en los foros de comunicación si el periodismo se ha volatilizado o se aproxima a su fin. Hay quienes directamente dan por muerto a este venerable oficio que al no tener el monopolio de la noticia, en un contexto donde la circulación y el consumo de datos se dan fuera de su esfera, habría perdido su razón de ser.Hubo un tiempo, efectivamente, en el que los periodistas actuaban como intermediarios entre los hechos, que ellos mismos se encargaban de seleccionar y luego comunicar, y el público.Desde el canal que fuera (periódico, radio o televisión) eran ellos quienes gestionaban los flujos informativos, de suerte que los lectores y las audiencias, para saber lo que pasaba, dependían de sus intervenciones.Pero los nuevos paradigmas mediáticos, revolución digital de por medio, han desplazado el poder de los emisores a favor de los receptores, rompiendo la verticalidad y unidireccionalidad propia de los "medios de comunicación de masas".El efecto ha sido que los receptores se han convertido en buscadores activos de datos, pudiendo elegir entre diferentes contenidos, manipularlos, reproducirlos, retransmitirlos, e incluso regular su tiempo de consumo.El periodista, por tanto, ha perdido la centralidad que tenía sobre todo en la "semantización" de la realidad. Así se describe al proceso por el cual un hecho social se introduce en los contenidos de un medio masivo.En el ecosistema de la comunicación digital, que ha producido un incremento exponencial de la información a disposición de los usuarios, ya nadie ostenta el monopolio del saber sobre la actualidad, que era aquello que le otorgaba poder y prestigio al oficio de periodista.Hoy la gente se entera, por ejemplo, de los sucesos actuales (la muerte de un famoso, la caída de un avión, las encuestas de boca de urna en cualquier elección, un temblor de la tierra) por Twitter u otra red social.La famosa y mítica primicia, de la que se enorgullecía de dar el periodista, ya no vale nada. La noticia está tan al alcance de la mano, por las múltiples plataforma de acceso, que la profesión de periodista parece decorativa.Además los mismos medios alientan a los "periodistas amateurs" para que envíen a través de las nuevas tecnologías, fotografías o filmaciones de los acontecimientos que antes eran cubiertos por corresponsales o enviados especiales.El periodista comenzó a perder ese lugar especial que tenía, dado que en esta nueva sociedad de redes, cada ciudadano pasa potencialmente a ser productor de contenidos, y ha proveerse él de los datos que precisa.En el nuevo escenario, sin el capital simbólico que lo rodeaba, ¿el periodismo ya fue? ¿Ha caído víctima de la tecnología, como ha ocurrido con otras profesiones a lo largo de la historia?Hay quienes piensan, sin embargo, que es aventurado pronunciar un réquiem de esta actividad. Sugieren que todavía persiste la necesidad de contar con personas intelectualmente preparadas para encontrar, seleccionar, ordenar e interpretar las noticias. Eso piensa Carlo de Benedetti, presidente del Grupo Editorial L'Espresso, para quien el "buen" periodismo no está destinado a morir en el siglo XXI.Y esto porque su cometido es interpretar y ofrecer una representación coherente y completa de la realidad, frente al fluir anárquico de los datos online. Y en este sentido, dice, "el periodismo es la infraestructura de la democracia".
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