Shale gas: crece la controversia global
La tecnología de fracturación hidráulica (fracking) con la que se explotarán el gas y el petróleo no convencionales (shale gas y shale oil) en Vaca Muerta, con la esperanza de la autoprovisión energética argentina, suma rechazos en Europa por riesgos ecológicos.La desarrollada Alemania, que decidió abandonar la energía nuclear para la generación de electricidad, acaba de aprobar una moratoria para frenar por 8 años los proyectos de shale gas.Pero además la agencia germana de Medio Ambienta pretende que la prohibición sea total y definitiva. Su directora, María Krautzberger, explicó en un comunicado que "mientras los riesgos relacionados con esta tecnología no puedan ser controlados, la fracturación hidráulica para extraer shale gas debería estar prohibida en Alemania".En la primavera de 2011 el Gobierno Federal alemán aprobó un "cambio energético", como una respuesta a los desafíos ambientales del siglo XXI.Primero fue el abandono acelerado de la energía nuclear por cuestiones de seguridad. Como consecuencia de la catástrofe nuclear de Fukushima (Japón), se cerraron inmediatamente las 8 centrales nucleares más antiguas de las 17 que estaban operativas en Alemania, y eliminará todas para el año 2022.Ahora Berlín no permitirá ninguna forma de fracturación hidráulica en zonas con acuíferos o próximas a ellos, renunciando de esta manera al nuevo ícono del negocio energético mundial, o sea al gas y el petróleo derivados de la explotación de los esquistos (rocas que contienen petróleo, y que se extrae triturando esas rocas)."La fracturación es una tecnología arriesgada. Por esta razón son necesarias medidas estrictas de protección del medio ambiente y la salud", expresó la oficina de Medio Ambiente de Alemania, cuya población lidera la conciencia ecológica en Europa (los partidos "verdes" tiene una larga tradición).En el Viejo Continente cada vez son más los países que prohíben la fractura hidráulica, que es el último gran invento de las multinacionales petroleras. Así, Francia, Suiza, Polonia, Bulgaria, Rumania y República Checa no la permiten.La industria petrolera mundial halló en este método un motivo de sobrevida, ante la perspectiva de escasez mundial de los combustibles fósiles. Se trata de extraer hidrocarburos de segunda generación, aunque a un altísimo costo ambiental, según los ecologistas.Por esta tecnología se extraen gas y petróleo de esquisto (shale gas y shale oil), que están almacenados en el subsuelo, a varios kilómetros de profundidad. Se realiza una perforación vertical, y se derivan de ella perforaciones horizontales.Por estas excavaciones se inyectan millones de litros de agua mezclados con arena gelificada y una combinación de productos químicos, altamente tóxicos. Lo que se busca así es que el combustible, que está atrapado en forma de burbujas en las rocas, emerja.Los críticos del método sostienen que esta técnica contamina los acuíferos. Además se alega que este tipo de explotación genera pequeños terremotos.En Estados Unidos, la explotación del shale gas, a pesar de las protestas que origina, ha cambiado totalmente el panorama energético del país, haciendo que pasara de importador a exportador.En Argentina, buena parte de la esperanza de recuperar el autoabastecimiento energético pasa por explotar, vía fracking, el superyacimiento de gas y petróleo no convencionales de Vaca Muerta (Neuquén), con el concurso de la multinacional estadounidense Chevron.
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