Si China estornuda, el mundo se resfría
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La desaceleración china viene impactando a nivel global (caída de los precios de las materias primas). Ahora se suma la devaluación del yuan, que amenaza con producir un contagio en las monedas.Los expertos señalan que la nueva política monetaria de China va dirigida a profundizar su modelo de exportación, base hasta aquí de su éxito a nivel global.Devenida en factoría internacional en el corazón de Asia, no quiere renunciar a su política de inundar el mercado mundial con manufactura barata, instalando la marca "made in China".El coloso asiático se ha convertido en una superpotencia relevante, disputándole poder económico a Estados Unidos, Europa y Japón. Si el siglo XX fue "americano", dicen algunos, el XXI será "chino".El secreto del milagro chino, según varias evidencias empíricas, ha sido abrirse al capital internacional, allá por los '80, interesado en explotar la mano de obra de un país superpoblado (1.300 millones de habitantes).Con respecto a América Latina cabría especular que China es hoy a la región lo que Gran Bretaña fue en el siglo XIX: un comprador neto de materias prima y un proveedor de manufacturas.Ese sesgo refleja el comercio con Argentina, quien coloca en el mercado chino ante todo poroto y aceite de soja, en tanto que China llena aquí las góndolas con motos, partes de televisores, computadoras, teléfonos y otras manufacturas.Hoy Argentina compra a China el doble de lo que exporta. Eso significa que tiene un déficit comercial importante con ese país (fue de 6.100 millones de dólares en 2014).Entre los comerciantes e industriales argentinos hay preocupación por la devaluación del yuan (moneda china): temen un mayor ingreso de los productos chinos en el mercado interno, y una profundización del déficit comercial.China lleva semanas sacudiendo los mercados internacionales. Primero fue por la vertiginosa baja de su Bolsa y esta semana, por la depreciación de su moneda, el yuan.La economía asiática ya no crece como antes (a "tasas chinas"). Y el hecho de que la hoy segunda economía mundial estornude, contagia al resto del mundo.Existe el temor de que la devaluación del yuan esconda la preocupación de las autoridades chinas por el menor ritmo de crecimiento. A los inversores les inquieta, además, que esa medida se eternice y desate una temida guerra de divisas.Algunos analistas sostienen que China ha vuelto a la estrategia que la convirtió en potencia económica emergente. Su receta en los '80 fue seguir el mentado modelo de los "tigres asiáticos" (Hong Kong, Singapur, Taiwán y República de Corea).Dicho modelo basa su desarrollo industrial en las inversiones de capital extranjero y en la sobreexplotación de la mano de obra barata, abundante y poco organizada en sindicatos.Es un modelo orientado preferentemente a la exportación de manufacturas. En este sentido, la devaluación del yuan pretendería recuperar la mística inicial de inundar el mercado global con productos "made in China".Los expertos en globalización advierten que detrás de las fachadas de los Estados y países se mueven las trasnacionales. En este sentido, sostienen que las decisiones del gobierno chino responden a las condiciones de las firmas que operan en el territorio, las cuales no tienen patria ni bandera.Una devaluación del yuan, objetivamente, abarata el salario de los operarios chinos y el resto de los costos de producción, mejorando así el negocio de exportación.
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