Silencio, manos adormecidas
Despertarse con las manos dormidas altera el ánimo de quien lo padece, por eso debe tratarse cuanto antes. Por Dr. Abel Lemiña (*)[email protected] Cuando un paciente sufre adormecimiento de una o de las dos manos, consulta pensando que el problema es en las propias manos. Por una razón lógica, si me golpeo la pierna me duele en el lugar donde se dió el traumatismo, con las manos pasaría lo mismo, pero no es tan así.Sucede que la sensibilidad y la motricidad están dadas por los llamados nervios periféricos, que originándose en la médula espinal, emergen desde la columna cervical, por unos espacios llamados agujeros de conjunción, de allí, como verdaderos cables recorren el miembro superior llegando a las manos. Lejano o cercano origenLa mayoría de las veces, ese adormecimiento es de causa cervical, lo que no resulta muy fácil de comprender por el paciente, ya que consulta por las manos y le miramos y trabajamos el cuello.Otra de las posibilidades por las que se pueden adormecer las manos, es una causa un poco más cercana y está localizada en la zona de la muñeca, en la región anterior del antebrazo en la unión con la palma de la mano.Allí, existe un espacio llamado túnel carpiano, formado en la profundidad por los huesos del carpo que tiene una suave concavidad y como techo del túnel, está el ligamento anterior del carpo. Por ese espacio pasa el nervio mediano, que va a dar sensibilidad y movimiento a la mano en la zona anterior o palmar, incluyendo dedos, es decir, la zona eminentemente flexora. Dónde y por qué comprimenLa compresión del o de los nervios periféricos a nivel cervical, generalmente tiene un origen discal, o porque los picos de loro, típicos de la artrosis pueden estrechar el orificio de salida del nervio; o en conjunto, disco y artrosis al comprimir la raíz nerviosa que sale de la columna pueden dar el adormecimiento de una mano, o de ambas.En el caso del túnel carpiano, cuando por alguna causa, (hay varias) este espacio se ve reducido, comprime el nervio mediano y tendones flexores que pasan por allí y entonces produce la sintomatología, o que se denomina Síndrome del túnel carpiano.En ambas, la compresión es el mecanismo, y el o los nervios periféricos las víctimas. Saber distinguirEs muy importante hacer un diagnóstico diferencial entre estas dos etiologías, para ser certeros en la planificación de la terapia. La evaluación clínica suele ser suficiente para orientar el pensamiento diagnóstico, ya que el relato del paciente, más las pruebas específicas, sumadas a estudios complementarios permiten entender el verdadero origen del adormecimiento manual. Para "despertar" las manosLa terapia debe ser orientada a la causa y no al síntoma, es decir, a la columna cervical o al túnel carpiano, pues de nada sirve tratar los dedos o la mano porque allí solo están los síntomas irradiados por una u otra causa de las mencionadas.Para la columna cervical suele ser eficaz un enfoque farmacológico y fisioterápico para desinflamar y atenuar los síntomas, recuperar la funcionalidad vertebral para disminuir la presión sobre el nervio, especialmente con manipulaciones selectivas vertebrales (quiropraxia), y no olvidar reeducar la postura tanto diurna como la del descanso, ya que la posición del cuello es fundamental.El tratamiento del Síndrome del túnel del carpo va desde terapia antiinflamatoria, hasta una cirugía liberadora del nervio, todo depende del origen de la alteración del túnel y de la respuesta a las terapias no quirúrgicas.Las manos avisan a su manera, con su idioma, entonces no hay que demorar la consulta al profesional, ya que cuanto antes se tome el caso, sea de causa cervical o carpiana, mejor será la respuesta al tratamiento y así poder "despertar" las manos. APUNTESEstas sensaciones tan molestas, como es el sentir que se duermen las manos, hormigueos o que duelen, que se sienten pinchazos, o tipo descargas eléctricas, estarían dentro de lo que se llaman parestesias.Esta denominación indica que no son sensaciones reales, no porque no se las sienta, sino porque en sí no hay hormigas, ni alfileres en la zona, sino que son efectos de la irritación de alguno de los nervios periféricos que inervan las manos, a saber: nervios radial, mediano y cubital. (*) Dr. Abel Lemiña- Doctor en Kinesiología y Fisiatría - Tesis Doctoral "Medicina Física en Osteoporosis" - Investigador en Medicina Física - Jefe de Investigaciones de Medicina Física del Instituto Furman- Especialización en Quiropraxia- Sub. Jefe Equipo de Quiropraxia del Instituto Furman- Ex. Miembro del Tribunal de Honor del Colegio de Klgos. de E.R. ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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