Sin la soja mágica no se exportarían autos
La industria automotriz "argentina", que importa más piezas de las que exporta, tiene un rojo externo de 5.200 millones de dólares. El "yuyito" subsidia ese déficit de divisas.La economía argentina no tiene mucho misterio: siempre ha vivido del campo. Hace 200 años que esto es así. Y esto mal que les pese a nuestros industrialistas.No hay más que confrontar el comportamiento de los sectores dinámicos de la economía: los autos por un lado, y la soja y sus derivados por otro. Veamos. La industria automotriz se encamina a establecer una marca histórica: una producción de 700.000 vehículos, el 60% de los cuales se exporta a Brasil, preferentemente.Se trata de un número impresionante si no fuera por este dato: sólo el 30% de esa oferta es argentina. ¿Cómo? Ocurre que el grueso de las piezas para "armar" un auto "argentino" se importa.Es decir, las terminales importan siete de cada diez autopartes que utilizan para fabricar un vehículo en Argentina. Esas terminales son multinacionales que tienen repartida su producción en distintos países.Es decir, ellas se venden y se compran a ellas mismas. En el caso argentino, el saldo entre los vehículos exportados contra las autopartes importadas, tendrá un déficit de 5.221 millones de dólares en 2010, según la consultora especializada Abeceb.com.Ergo: el negocio automotriz le produce al país una importante sangría de divisas. Si la economía argentina no tuviese la capacidad de generar dólares por otro lado, que compensen este déficit, el boom automotriz se desinflaría.¿Cuál es el sector que hace el "aguante", que en su relación con el mundo siempre es superavitario? Pues el único sector competitivo de la economía argentina: el campo.La cadena de valor de los granos argentinos exportará en 2010 por valor de 24.000 millones de dólares, con una participación de la soja y sus derivados del 80%.Corolario: sin la renta agraria, el mentado modelo "industrialista" de que habla el gobierno, se caería a pedazos. Una realidad muy difícil de digerir para nuestros neo-desarrollistas vernáculos.Si hasta la presidente lo debió reconocer hace poco, cuando dio a entender que sin las ventas de granos Argentina no tendría superávit comercial. El "yuyito", pues, es la magia de la economía argentina.Según datos de la Sociedad Rural Argentina, la cosecha récord de soja de cerca de 55 millones de toneladas, le aportarán divisas al país por alrededor de 19.250 millones de dólares.Con semejante fábrica de dólares, la economía argentina está blindada frente a los embates financieros externos. ¡Quisieran Grecia, España o cualquiera de esos países europeos en problemas tener un proveedor de divisas parecido!El proceso de "sustitución de importaciones" lanzado en 2002, que supuso reactivar la industria doméstica y el mercado interno, no se explica sin las exportaciones de nuestro principal commoditie: la soja.Afortunadamente, China y el mundo vienen demandando este forraje desde hace una década. Este ciclo favorable del comercio mundial -el viento de cola- ha hecho desaparecer un problema crónico de la economía argentina: la escasez recurrente de divisas.Gracias a los dólares del campo, la Argentina no sólo paga sus deudas sino que compra afuera lo que necesita. Esto lo confirma la industria automotriz, que exporta autos pese al rojo externo.Lo ideal sería, obviamente, que este sector produzca cien por ciento nacional (no importe el 70% de sus piezas) y en lugar de restarle le inyecte divisas al país.Pero "la economía industrial de la Argentina es demasiado débil", admitió hace poco Alain Touraine, Director de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de Paris.Por ahora, la soja hace el aguante.
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