Editorial |

Síntoma de hastío hacia la llamada partidocracia

Los partidos políticos son las instituciones menos valoradas en el mundo. Existe la percepción de que constituyen una "oligarquía" que tiene secuestrada a la democracia.

No es una casualidad que en Europa, por ejemplo, pululen los “partidos antisistema” Estas formaciones abrevan en el sentimiento de rechazo a las dirigencias tradicionales, son un emergente de la llamada “crisis de representatividad”.

Aunque se presentan a sí mismos como revolucionarios, y enarbolan la pureza como programa, lo cierto es que estos grupos, a poco de encumbrarse mediante una prédica contra el statu quo, acaban mimetizándose con él.

Como sea, en ocasiones se ven forzados a arremeter contra la clase política en general, como una medida desesperada para no perder apoyo popular. Como acaba de ocurrir en Italia, donde en una medida inédita se decidió achicar el Congreso para ahorrar recursos públicos.

En efecto, la información da cuenta que el Parlamento italiano convirtió en ley el proyecto del gobernante Movimiento Cinco Estrellas –que llegó al poder por su discurso antisistema- para reducir de 630 a 400 el número de Diputados y de 315 a 200 la cantidad de Senadores con lo que busca ahorrar unos 100 millones de euros al año.

La Cámara de Diputados aprobó, con 553 votos a favor y 14 en contra, uno de los proyectos emblema del partido antisistema Cinco Estrellas, que logró el apoyo de los otros grupos que integran el Ejecutivo de coalición, como el Partido Democrático y la nueva fuerza de centroizquierda, Italia Viva.

También fuerzas de la oposición, como la derechista Liga de Matteo Salvini avalaron la iniciativa, mientras que el grupo izquierdista +Europa se opuso.

Con la nueva ley, la representación en Diputados pasará de 1 cada 96.006 habitantes a 1 cada 151.210 habitantes. En el Senado, en tanto, habrá 1 legislador cada 302.420 habitantes, en vez de 1 cada 188.424 habitantes como hasta ahora.

Según los cálculos de Cinco Estrellas, la nueva ley permitirá el ahorro de unos 100 millones de euros por año entre las dos Cámaras. El grupo político Hermanos de Italia destacó la aprobación de la ley como “una disminución de la distancia entre los ciudadanos y los palacios”.

Su líder Giorgia Meloni pidió además que se avance ahora en “la votación directa del Presidente y la abolición de los senadores vitalicios”, que actualmente son 5.

En todo Occidente los politólogos vienen hablando de la “crisis de representatividad” que aqueja al sistema político, en virtud de una supuesta distancia entre los intereses de la clase política y el hombre de la calle.

¿Es esta crisis una condición de la democracia? Eso pensaba hace más de 35 años el filósofo francés Claude Lefort, para quien la democracia es la forma de gobierno donde el lugar del poder siempre está vacío.

Según él, mientras en la monarquía el poder descansa en el rey y en la regla sucesoria, en la democracia en cambio “el poder aparece como un lugar vacío, y aquellos que lo ejercen como simples mortales no lo ocupan sino temporalmente (…) La democracia inaugura la experiencia de una sociedad inaprensible, ingobernable”.

Como sea, el repudio hacia la dirigencia tradicional, al menos en el caso de Europa, se explicaría por la percepción extendida de que el Estado está tomado por “oligarquías partidistas que asumen la soberanía efectiva”, tal como definió al fenómeno el político español Gonzalo Fernández de la Mora.

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