Siria y una guerra civil que no para
El conflicto sirio ha creado una crisis humanitaria de proporciones. Desde marzo de 2011, cuando comenzaron las hostilidades entre el gobierno de Bashar Al Assad y fuerzas rebeldes al régimen, ya se contabiliza 27.790 muertos, la mayoría de ellos civiles.La cifra la acaba de dar por estas horas el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, quien informó que el número de víctimas civiles suman casi 20.000 personas.La crisis humanitaria no acaba allí. Hace poco Valerie Amos, enviada a la zona por Naciones Unidas (ONU), ofreció un relato sombrío sobre el impacto de la guerra civil en la población: más de un millón de personas desplazadas y un millón más necesitado de ayuda urgente.El médico francés Jacques Bèrés (de 71 años), que atendió a civiles heridos en una clínica clandestina en la provincia de Homs, no sale de su asombro ante el baño de sangre desatado en el país.Bèrés ha estado en casi todas las guerras de los últimos 40 años y es cofundador de Médicos sin Fronteras y Médicos del Mundo. "Cuando vi lo que ocurría en Siria no dudé en venir, pero me ha costado mucho llegar hasta aquí. [...] Pero merece la pena, es peor que Bagdad"."He estado en Líbano, Chechenia, Sudán, Irak... en todos sitios. He visto muchas guerras, pero nunca la crueldad del régimen de Al Assad. Entran en los hospitales centrales y ejecutan a los heridos. Es tremendo", declaró hace poco, según consigna el diario 'El País' de Madrid.La guerra civil siria, según los reportes extranjeros, se inició en enero de 2011, influida por otras protestas simultáneas en la región. Las revueltas árabes, ocurridas en los vecinos paises Túnez y Egipto, lanzaron a los sirios a seguir su ejemplo.Por entonces, empezaron a circular por las redes sociales convocatorias anónimas para echarse a las calles y artículos de blogueros en los que se pedía un cambio en el régimen sirio y su partido único, Baaz, encabezado por Al Assad.El gobierno, tras una reforma política y económica que no convenció a muchos sirios, comenzó a resistir las embestidas de los opositores, alegando que se ha montado una "conspiración" internacional para derrocarle.El conflicto ha adquirido la forma de rebelión popular, enfrentamientos sociales y políticos, lucha armada y ataques terroristas. Siria, además, es un país atravesado por conflictos entre sectas étnicas y religiosas.Tanto la familia del presidente como los puestos claves que gobiernan el país son de la minoría alauí (rama del chiísmo), que suponen sólo un 12% de los sirios.Junto a ellos hay otras minorías étnicas y religiosas, como los cristianos y los propios chiítas, presentados en este conflicto como aliados. La mayoría de la población es sunita, que es la que está enfrentada al régimen.Del lado opositor, están también activistas de derechos humanos, islamistas moderados y nacionalistas, al igual que se incluye a blogueros y ciberdisidentes, encargados de transmitir la revolución.El gobierno de Al Assad es el más cercano aliado de Irán, un país donde gobierna un movimiento ultraislámico y antioccidental. En este sentido, no es casual que miles de soldados iraníes y fuerzas de Hezbollah (organización islamita libanesa militarizada), hayan ingresado a territorio sirio para ayudar al ejército en las tareas de represión.La ONU ha llevado adelante distintas tentativas que implican un alto al fuego por las dos partes. Pero el plan de paz ha fracasado. Por lo visto, no hay manera de sentar en una misma mesa al régimen de Al Assad y a los rebeldes.La imparable guerra civil siria, ¿cuántas muertes y destrucción seguirá produciendo?
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