Soledad y dinero, dilemas del retiro
¿A qué le teme una persona al momento de jubilarse? La carencia de recursos financieros, se sabe, domina sus preocupaciones. Pero además el retiro supone tener que lidiar con un cuadro donde menguan las relaciones sociales.La jubilación es aquel período en el cual, a partir de una determinada edad, las personas se retiran de la vida laboral activa. En teoría, luego de trabajar arduamente toda la vida, se concibe como una recompensa.Es decir un momento de disfrute asociado al sosiego económico, el tiempo de cosechar lo sembrado. Sin embargo, para muchas personas que cobran una jubilación el retiro equivale a una pérdida económica.Las finanzas públicas del país siempre están en problemas para remunerar a la clase pasiva, que en no pocas circunstancias se convierte en la variable de ajuste de los planes económicos.La jubilación, por tanto, suele estar asociado a necesidades financieras. Al menos en Argentina es uno de los motivos de insatisfacción de las personas mayores, quienes se quejan de que no les alcanza para vivir.La situación viene de lejos. De ahí que la práctica de reunir un capital por fuera del sistema de seguridad social (adonde se aporta un porcentaje del sueldo cuando se es trabajador activo) se haya vuelto algo idiosincrático.Detrás está la idea de la acumulación, base del sistema capitalista. Ocurre que una vejez asegurada económicamente es impensable sin ahorro. Para poseer algo -en este caso bienestar durante el retiro- primero hay que ahorrar.Y eso supone en esencia postergar gratificaciones. Se trata de guardar dinero para el futuro, reservar parte del ingreso ordinario para disfrutarlo luego, cuando la persona deja de trabajar.A propósito el consultor económico Nicolás Litvinoff habla de la existencia de una ley según la cual la manera en que uno gasta hoy el dinero, determinará inexorablemente cómo será la jubilación el día de mañana.Al respecto dice que hay diversos estilos de vida/gastos que llevan algunas parejas. Están las que viven por encima de sus ingresos. Su lógica es el derroche, al punto que piden prestado para financiar sus gastos.En las antípodas están las parejas que viven por debajo de sus ingresos. Son las que prefieren hace inversiones en vez de gastarse sus ingresos hasta el límites. Y se toman en serio el plan de llegar a ser independientes financieramente en la jubilación.Pero si la seguridad económica es una preocupación asociada al retiro, también inquieta la perspectiva de la soledad y el aislamiento entre las personas que salen del sistema activo, producto de que las relaciones sociales mutan abruptamente.Muchas personas sufren cuadros de depresión severos provocados por el esfuerzo que supone modificar sus hábitos de conducta y por la excusión social que produce la falta de actividad.Es un cuadro típico que sobreviene al sector de la tercera edad. La ruptura con el mercado laboral, el nido vacío y las pocas amistades que van quedando, pueden llevar al individuo al distanciamiento total de la sociedad y así a la desidia por vivir.Hay estudios que indican que la soledad es la variable que más a las personas que alcanzan la edad de la jubilación. Llegado el retiro, muchas se topan con el hecho de que su vida nunca volverá a ser como antes. Y para calmar esta situación apelan a la planificación constante de actividades.El dinero y la soledad, en suma, suelen convertirse en dos grandes problemas cuando llega el momento del retiro.
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