Solidaridad hacia el pueblo haitiano
El apocalipsis haitiano nos atraviesa como seres humanos y como americanos. Dado que la crisis humanitaria en este pequeño país perdurará por mucho tiempo, la ayuda no debe detenerse.El 12 de enero de 2010 fue una fecha dolorosa que quedará grabada en la historia. Ese día, un terremoto que se abatió sobre Haití desplegó una fuerza 35 veces mayor que la de la bomba atómica arrojada en Hiroshima.Lo que siguió fue pura devastación y desolación. Mientras el número de víctimas fue escalofriante, el país situado en la Isla Española, en el corazón del Mar Caribe, quedó en la ruina.Quienes siguieron los reportes televisivos que cubrieron la tragedia, habrán advertido la situación desesperante en que quedaron los sobrevivientes. Difícil no sentirse conmovido ante tanto dolor colectivo.Por tanto la compasión, ese sentimiento que nos hace sensibles a los males de las otras personas, que nos hace dejar de pensar en nosotros mismos, para poner la inteligencia y sensibilidad al servicio del que sufre, se globalizó.Las expresiones de solidaridad hacia Haití de gobiernos, entidades de la sociedad civil, y particulares, surgidas de distintas partes del mundo, no se hicieron esperar.Este es un dato antropológico alentador en medio de una época que algunos catalogan de cruelmente egoísta. Así como el drama de Haití sugiere una visión pesimista de la humanidad -el terremoto se abate sobre una de las naciones más pobres de la tierra- la respuesta a ese drama, por parte de la comunidad internacional, sugiere esperanza.Argentina es parte de esa ayuda dirigida a mitigar el dolor haitiano. El gobierno argentino, las entidades de bien público, las iglesias, las empresas, familias y particulares, han reaccionado positivamente.Los entrerrianos están haciendo también muestras de solidaridad concreta, por ejemplo aportando dinero para distintas colectas. Entre estas últimas cabe mencionar una que organizó la organización civil Junta Americana por los Pueblos Libres.Bajo la consigna "Nuestra América es una sola, Nuestra América hoy es Haití", la entidad puso en marcha un dispositivo para recaudar fondos. Hay varias opciones, por caso, para adquirir bonos por 5, 20 o 50 pesos.En el caso de Gualeguaychú, quienes deseen colaborar deben contactarse con el copoblano Julio Majul, al 03446-423331. Se informa, además, que se pueden hacer depósitos en la Caja de Ahorro Nro. 217-6953/5, del Banco Credicoop.Por otro lado, se sabe de la generosidad de familias argentinas, que han decidido adoptar niños haitianos que se han quedado huérfanos a causa del terremoto.Aunque las noticias sobre Haití en algún momento desaparezcan de los medios, está claro que la solidaridad hacia ese país no puede parar ante la enormidad de la catástrofe.La emergencia humanitaria continuará por mucho tiempo más, a la vez que se discute globalmente sobre instrumentar un vasto plan de reconstrucción del país caribeño, al que por otra parte se le perdonaría la deuda externa.Hace poco, entre nosotros, el obispo diocesano, al pedir solidaridad para con el pueblo haitiano, recordaba que el dolor nos iguala. Monseñor Jorge Lozano instaba, así, porque la ayuda sea proporcional a "esta enorme y desesperada herida abierta en tierra americana".Llamaba la atención, además, sobre la desdicha que pesa sobre el pueblo de Haití. "Su historia nos relata una sucesión de desilusiones, fracasos, intentos fallidos, injusticias, violencia política y económica, y pena, mucha pena en un pueblo que no encontró en sus instituciones la respuesta al gran mal que lo aqueja no se sabe desde cuándo: la pobreza".
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