“Somos hermanos, queremos ser Nación”. Un bálsamo ante tanto desborde peligroso
Por Jorge Barroetaveña
De la redacción de El Día de Gualeguay"La violencia verbal y física en el trato político y entre los diversos actores sociales, la falta de respeto a las personas e instituciones, el crecimiento de la conflictividad social, la descalificación de quienes piensan distinto, limitando así la libertad de expresión, son actitudes que debilitan fuertemente la paz y el tejido social". ¿Hace falta agregar algo a la declaración del Episcopado. Fue, casi, la única voz de tranquilidad y mesura que se escuchó en las últimas semanas.Una realidad, jaqueada de conflictos y cruzada de acusaciones, ha puesto otra vez al gobierno, a la oposición, y a la sociedad en general, al borde del conflicto violento. Ese que tanto daño le hizo a la historia argentina.Néstor Kirchner y Cristina Kirchner son víctimas de su propio modelo. El ex presidente llegó con la promesa, allá por el año 2.003, de reconocer lo que el CTA viene buscando desde hace tiempo: la libertad gremial y su reconocimiento definitivo como otra central de trabajadores. Fueron pasando los años y aquella promesa hecha en el sur a Víctor De Gennaro se fue diluyendo, a medida que se fue consolidando la alianza con los sectores más duros de la CGT, encabezados por Hugo Moyano. Moyano, quizás afín ideológicamente con el CTA, poco tiene que ver con sus métodos de construcción gremial. Con los 'gordos' comparte el mismo accionar y afán por ser un fiel custodio de la caja sindical. Y cuando se habla del negocio, está claro, no hay muchos caminos por recorrer.El conflicto de los trabajadores de Kraft encendió las luces amarillas. Delegados rebeldes que, literalmente, echaron a patadas al gremio tradicional que encabeza Cavalieri. Es más, fueron a elecciones internas de delegados y también ganaron. La pelea, que anunciaron recrudecerá esta semana, se libra por fuera de los canales ordinarios del poder sindical argentino.Lo que pasa en los subtes es otra muestra acabada. Ese entuerto golpea de lleno a la UTA, otro sindicato de añejo apoyo a Hugo Moyano, y pone en una encrucijada al gobierno: si ceden y reconocen a los delegados por fuera de la UTA sentarán un precedente ilevantable y empezarán a llover reclamos similares. Si resiste, se expone a un conflicto permanente que puede acarrear infinitas consecuencias sociales: un millón de argentinos usan el subte todos los días para ir a trabajar. Aunque esto para el gobierno sería lo de menos. La irresolución y la extensión de la conflictividad social es un riesgo peligroso para una gestión que está a punto de perder la mayoría de hierro en el Congreso de la Nación y que encara, sus últimos dos años en el poder, con los índices de aceptación popular más bajos desde la época que Fernando De la Rúa era presidente.Los silencios y la suspensión de una marcha loca lanzada por el tándem Moyano-D'Elía, no pudieron ocultar la verdadera preocupación de los viejos sindicalistas. Juan Belén, número dos de la UOM y Oscar Lezcano de Luz y Fuerza, blanquearon la situación y lo definieron sin ambagues cuando hablaron de 'zurda loca' en referencia al CTA.Al final, la apocalíptica Elisa Carrió va a terminar teniendo razón. La lucha hoy entre el kirchnerismo, los kirchneristas arrepentidos y los opositores abiertos se está dirimiendo en la calle. No se hace ya a los tiros, sino cortando rutas y avenidas. El dato es que, buena parte de esa pelea, tiene por protagonistas a grupos sociales, piqueteros sobre todo, ex aliados oficiales que pugnan abiertamente con los intendentes del Conurbano bonaerense por ver quién maneja los planes sociales. Una disputa que, lejos de calmar, agita el malhumor social y pone a los argentinos al borde de enfrentamientos.
***Cada vez que Kirchner se ha sentido acorralado, en los últimos dos años, busca hacer una demostración de poder. Algo de eso intentó cuando fogoneó la marcha que murió antes de nacer y que lanzaron con bombos y platillos Luis D'Elía y Hugo Moyano. Con epítetos varios contra los medios de comunicación y algunos integrantes de la farándula local, los dos no hicieron más que echarle leña al fuego, avivando las llamas que amagaban con quemar al propio gobierno.La crónica oficial afirma que fue Cristina la que les pidió que pararan con la movilización. "No es el momento", apuntó la primera mandataria. Fue un gesto de cordura ante tanta necedad. La gente en las calles hoy en la Argentina, es un peligro potencial de violencia desatada que no se sabe adónde puede terminar.La suspensión igual, no implica que la Presidenta descrea de las teorías conspirativas. "Cuando un gobierno fracasa, recurre a las conspiraciones", lanzó Roberto Lavagna que algo conoce al matrimonio presidencial. Y el ex ministro de economía dio en la matadura. Le pasó a Alfonsín en medio de la debacle en 1.989, le pasó a De la Rúa en el 2.001, lo denunció antes el breve Presidente Rodríguez Saá e incurren en el mismo pensamiento Néstor y Cristina. Es un correlato al cabo de los 'piquetes de la abundancia', los 'grupos de tareas' y los 'oligarcas', términos que acuñó el kirchnerismo el año pasado en medio del conflicto del campo. "Sigue habiendo ánimo destituyente", deslizan en la Casa Rosada. El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
***Un párrafo final para la espléndida actriz que es Nacha Guevara. Guevara, o Clotilde Acosta según consta en su documento, anunció que no asumirá la banca el 10 de diciembre, a la que llegó ocupando el tercer lugar en la lista kirchnerista en la Provincia de Buenos Aires. Así se sumó a Scioli, Massa y varios intendentes más que anticiparon no asumirán en Diputados. La estafa moral al electorado se concretó sin rubores ni verguenzas. Un golpe más al sistema que dicen defender con uñas y dientes, que sólo estimula el descreimiento y la desconfianza entre los votantes. ¿No será eso lo que buscan?
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