Suplencias docentes, por encima del límite
En Entre Ríos el gasto en suplencias docentes está desbordado. No puede superar el 8% del monto total de la planta funcional en Educación, pero se sitúa en el 12,5% promedio.Eso advirtió la presidenta del Consejo General de Educación (CGE), Graciela Bar, en declaraciones a El Diario de Paraná. De hecho admitió que en los meses de invierno el índice alcanza el 22%.Es decir, el desborde equivale a casi tres veces más que el permitido por la Ley N°9.948. El gasto anual para el pago de suplencias ronda los 200 millones de pesos.Para el Estado, esto representa una carga presupuestaria adicional. En efecto, hay que pensar que por cada docente con licencia hay un suplente. Porque el cargo vacante debe ser cubierto. Eso significa dos sueldos para un mismo cargo.Si la ausencia del docente titular dura menos de 15 días, en la primaria su lugar frente a los alumnos lo ocupa algún directivo o el bibliotecario, en tanto que en el secundario lo cubre algún tutor, preceptor o asesor pedagógico.Ahora bien, cuando un docente titular falta por más de 15 días, en ese caso el CGE está obligado a contratar un suplente que ocupe el lugar frente al aula. ¿Por qué tantos docentes se ausentan de las aulas? Se alegan razones de salud. Las afecciones psiquiátricas o traumatológicas, son las principales causas de ausentismo.Las licencias por enfermedad, por tanto, explican la inasistencia. Y por esta vía el aumento de las suplencias. El CGE, urgido por bajar el costo global del plantel docente, modificó en abril el régimen de licencias.Allí descubrió que la inasistencia se extendía más de la cuenta por una saturación en el propio sistema. La mecánica era la siguiente: el docente no podía volver al aula una vez que el médico personal le daba de alta, si antes no tenía el visto bueno de la Comisión Médica Única, que funciona en Paraná.El problema era que esa comisión estaba saturada, no daba abasto. Los casos quedaban allí varados, sin que muchos de ellos se pudieran evaluar en tiempo y forma. Por otro lado, Paraná resultaba lejano para muchos maestros que viven en el interior.Esto hacía que docentes que eran dados de alta por su médico personal, pudieran extender su licencia por dos o tres meses más, porque la Comisión Médica Única no trataba su caso.Allí se formaba una espiral: para suplir esta nueva ausencia, el CGE debía recurrir a suplentes. Este mecanismo fue reemplazado por otro en el cual dan también el alta oficial los cuatro médicos escolares que hay en Paraná, Concordia, Uruguay y Gualeguaychú, y en el resto de los departamentos los profesionales hospitalarios.Se creyó en esa oportunidad que agilizando el trámite que autoriza el alta médica oficial bajaría sustancialmente el ritmo de licencias docentes. ¿Cuál fue el resultado?"La descentralización ayudó, pero no lo suficiente. El nivel de ausentismo sigue siendo alto, y sigue estando la necesidad de designar suplente al docente que falta", respondió Bar.La funcionaria adelantó que se explorará un "mecanismo de auditorías médicas más estricto" para bajar los pedidos de licencias por enfermedad.Y gatilló: "Aunque si hay docentes que piden licencias por enfermedad en exceso, hay que reconocer que también hay médicos que firman los certificados cuando no se justifican".En Entre Ríos, el presupuesto educativo alcanza los 1.835 millones de pesos, y de ese monto casi el 74% va a pago de sueldos, ya sea para docentes de escuelas públicas como a maestros de escuelas privadas que son subvencionadas por el Estado.
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