Tarifas: la factura del costo político
Al vetar la ley que impulsó la oposición en el Congreso, de retrotraer el aumento de tarifas de los servicios públicos y ponerles un tope, el gobierno de Mauricio Macri parece estar dispuesto a pagar ese costo político.El oficialismo calificó de "demagógico" el proyecto de ley del peronismo (que se mostró unido esta vez, al accionar juntos el peronismo de los gobernadores -encabezado por Miguel Pichetto-, el massismo y el kirchnerismo -liderado por la senadora Cristina Kirchner-).Pero al margen de la veracidad de ese argumento, lo cierto es que Cambiemos se apresta a asumir la pérdida de apoyo popular por el encarecimiento de las tarifas, si es cierto lo que dicen algunas consultoras de opinión pública.Toda acción política conlleva un costo político. Resultado de una decisión tomada para bien o para mal. Siempre existe un costo que pagar, de suerte que nada en la vida pública es gratis.La palabra 'costo' proviene del latín 'constare' que, entre otras cosas, significa "costar" o "adquirir por cierto precio". Aunque propio del mundo de la economía, el concepto es trasladable a otros ámbitos de la vida, como el político.En el juego de la democracia, aunque la práctica resulte maquiavélica, los bandos en pugna buscan por todos los medios que a su adversario le vaya mal y pague costos políticos por medidas que sean percibidas como impopulares.En definitiva nada que no haya existido hasta aquí en el funcionamiento de estos sistemas, donde la oposición no vacila en señalar los más mínimos deslices de los gobernantes, y éstos en defenderse recordando episodios negativos de los cuales esa oposición fue responsable.Por lo demás, Argentina no tiene actores políticos cohesionados ni tradición acuerdista, por lo que resulta inimaginable que la llamada "clase dirigente" mire más allá de la próxima elección.A primera vista estaba claro que el gobierno de Mauricio Macri iba a poner en riesgo parte de su capital político (caudal de votos) al decidirse por el retiro de subsidios a los servicios públicos, medida que tiene innegable impacto negativo en el bolsillo de los usuarios de gas natural, electricidad y agua (en el servicio concesionado).El argumento de que por esta vía se reduce el abultado déficit fiscal, heredado de las administraciones anteriores, podrá ser razonable desde el punto de vista macroeconómico, pero no elude el malhumor social, que es el insumo con que cuenta la oposición política de cara a las elecciones generales del año que viene.Según algunos analistas políticos, lo de las tarifas revelaría que el peronismo finalmente se ha unificado y ahora peronistas, massistas y kirchneristas irían juntos en 2019, convencidos de que el gobierno de Macri desilusionó a sus votantes, y el poder retornará al partido fundado por Juan Perón.Pero en política todo es dinámico y lo que hoy luce negativo para una fuerza política, en el futuro inmediato puede transformarse en un rédito electoral, de suerte que los costos políticos son relativos y sólo se pueden juzgar con el paso del tiempo.Al respecto, del lado del oficialismo se hace la lectura de que el voto peronista en el Congreso, en lugar de reflejar fortaleza desnuda debilidad, recordando aquello del "teorema de Baglini", según el cual cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son las propuestas políticas y económicas.
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