Teatro: expresión cultural de una época
El Teatro Gualeguaychú fue inaugurado la noche del 11 de junio de 1914. Era la época de la inmigración, del modelo agro-exportador, y de los gobiernos conservadores. Una época tan rica y compleja, marcada por el progreso, vuelve inteligible la sala teatral, de la cual hoy se cumplen cien años de existencia. "El orden conservador", así llamó Natalio Botana a ese período de la política nacional que va de 1880 a 1916.El encuadre histórico dice mucho de los eventos y sucesos contenidos en él. Resulta significativo enmarcar entonces la creación del teatro, aunque sea un emprendimiento del país interior, dentro del ciclo en que se gestó la Argentina moderna.Por lo pronto los vecinos que invirtieron dinero para dotar a Gualeguaychú de una sala para espectáculos líricos formaron parte de una elite de la época que comulgaba con el ideario progresista, mezcla de liberalismo y optimismo positivista.Dentro de este contexto ideológico y político se entiende el protagonismo de los que actuaron para impulsar el emprendimiento cultural, cuyos apellidos expresan una época de la patria chica.Quienes constituyeron la Sociedad Anónima Teatro Gualeguaychú fueron: Gustavo De Deken, José Casaretto, Bartolomé Raggio, Julián Irazusta, Nicolás Mendaro y Enrique Sobral.También estuvieron involucrados en el proyecto Joaquín Goldaracena, Carlos Speroni, Salvador Rossi, Leopoldo Villar, Carmelo Gavazzo, Asisclo Méndez, Ciriaco Bustamente y Juan José Buschiazzo, entre otros.No es incorrecto decir que el Teatro fue la expresión de una generación que siguió a la que hizo posible la organización nacional y que, dentro de sus propios cánones, creía en la transformación social de la Argentina.El impulso demográfico de la inmigración y las leyes de educación pública laica, gratuita y obligatoria, constituyeron la nota distintiva del ciclo conservador, que algunos catalogan despectivamente de "oligárquico".Aunque Europa estaba en vísperas de un doloroso conflicto bélico, la primera Gran Guerra, que habría de modificar el sistema de poder mundial, allá por 1914 la Argentina todavía vivía los festejos del Centenario (en 1910 se habían cumplido los cien años de la Revolución de Mayo).El país, junto con Canadá, era el de mayor crecimiento económico en ese momento. Fue el período en el que a Argentina se la describió como el "granero del mundo".El comercio exterior creció de la mano de una clase dirigente que era dueña de grandes extensiones de tierra y le interesaba que el país fuera proveedor de la materia prima que necesitaban los países industrializados.Mientras el valor de las exportaciones en 1870 fue de 30.000.000 de pesos oro, en 1914 pasó a 350.000.000, creciendo también las áreas destinadas al cultivo, de 500.000 hectáreas a 24.000.000.El destino mayoritario de los productos de exportación (trigo y carne congelada) eran los mercados europeos, sobre todo Gran Bretaña, quien realizó importantes inversiones en el país (vías férreas, puertos, frigoríficos).La aparición del Teatro Gualeguaychú se inscribe dentro de un contexto histórico particular. Es parte de las transformaciones culturales de una generación sensible al cosmopolitismo artístico, que apostaba por colocar a la Argentina en las corrientes mundiales del comercio y las ideas.La sala de Gualeguaychú -restaurada hace poco- tiene por tanto una cualidad histórica y testimonial de innegable valor. Recuerda, por lo pronto, el ideario progresista de vecinos que protagonizaron su propia historia cien años atrás.
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