Técnica y ecología: ¿lógicas enfrentadas?
Mientras crece la convicción en algunos sectores de que el desarrollo tecnológico destruye el planeta, otros especulan sobre el aporte de las nuevas tecnologías a la ecología. El filósofo alemán Martín Heidegger consideró a la técnica como el fenómeno fundamental del mundo moderno. No porque hubiese más aparatos que en el pasado, sino por la interpretación de la realidad que entrañaba.Lo que él veía era una concepción "técnica" de la realidad. Dicha mirada supone, pensaba, una reducción de las cosas o los entes como "material de explotación".Es decir el río Rin, por ejemplo, sólo es concebible en términos de provecho energético (si en él se construyese una represa) o como fuente de divisas (como parte del la industria turística).Aquí la técnica no sólo reduce las cosas a mera disponibilidad, según un cálculo que convierte todo en puro medio o instrumento. Sino que también vela u oculta cualquier otro sentido de la realidad (el Rin ya no es visto, por ejemplo, como parte de un cosmos maravilloso).De aquí el filósofo concluía que la técnica representaba un peligro. En su opinión la hegemonía de la idea "técnica" del mundo, que es un modo de interpretarlo, podría conducir al sometimiento del mismo hombre a la técnica.La nueva toma de posición a favor de la ecología, que alerta sobre la extendida destrucción del planeta, se diría que asume la misma aprensión heideggeriana sobre la "civilización técnica"."De cómo devastar la vida del planeta, en menos de 300 años". Así reza el editorial de la página ambientalista EcoPortal.net, bajo la firma de Ricardo Natalichio, cuya tesis es que mientras la vida en la Tierra surgió hace unos 3.500 millones de años, el hombre se tomó apenas 3 siglos en arruinarla."300 años nos han bastado para convertir un planeta sano, exuberante, con una diversidad biológica infinita, en un planeta enfermo, agonizante, devastado por el abuso de la utilización de la naturaleza", se lee.Y se añade: "Los avances tecnológicos, los de las ciencias, los del conocimiento en su gran mayoría, aprovechados para beneficio de unos pocos, para alimentar hambre de poder y no de estómagos".La pregunta es inevitable: la civilización que inventó el motor de vapor, el automóvil y las pilas, la bombilla eléctrica, el polietileno y el caucho sintético, y más recientemente los transgénicos, la fibra óptica, Internet, las cámaras digitales y el GPS, ¿está condenada a su propia autodestrucción por la vía del anonadamiento planetario?Se sabe que las emisiones de gases de efecto invernadero, son las responsables del cambio climático, que revela el deterioro ecológico del planeta. Pues bien, hay quienes creen que algunos productos de la propia técnica pueden a ayudar a regenerarlo.En efecto, según un reporte presentado en la Cumbre de Cambio Climático, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs), contribuyen a la reducción de emisiones.Se cree, por ejemplo, que a través de teleconferencias, se evitan viajes de negocios y así se ahorran toneladas de CO2 por año, que un ahorro parecido introducen los puestos de teletrabajo, o que el reemplazo de bienes físicos por bits -la factura electrónica, el e-mail, y demás- eliminan el gasto energético en manufactura y transporte.Además, en materia de transporte inteligente, las soluciones electrónicas como el GPS o los asistentes virtuales para estacionamiento, ahorran tiempo, consumo energético y emisiones.En esta línea, algunos expertos consideran que hay cambios tecnológicos que están llamados a mejorar el medio ambiente, dando a entender que la técnica no es incompatible con la ecología.
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