Temas y polémicas que suscita el Mundial
Desde la "mordida" del jugador uruguayo Luis Suárez, pasando por el atractivo físico de algunos jugadores para los suspiros de la platea femenina, el Mundial de Fútbol acapara la atención de la sociedad global.Fenómeno de masas que congrega a muchedumbres, y las enardece más que ninguna otra movilización, el fútbol es cosa seria. Al punto que sus críticos ven en él una reedición perfecta y amplificada del "circo" romano de la Antigüedad, por su efecto alienante.Los partidos de fútbol que hoy atrapan la atención global, de hecho, están sirviendo como pretexto y desahogo para lo irracional, de regresión del individuo a su condición de parte de la tribu.Esa pasión nacionalista, justamente, ha llevado a que muchos uruguayos hayan "negado" la mordida de su ídolo Luis Suárez en la cancha. En realidad, retrucaron, fue el italiano Giorgio Chiellini quien buscó la dentadura del goleador uruguayo.Primera conclusión psicológica para una teoría del conocimiento: uno ve lo que quiere ver, o como dice Friedrich Niestzche "no existen hechos, sólo interpretaciones".Se sabe desde hace tiempo que los humanos tenemos una habilidad probada para rechazar la información que nos resulta incómoda o amenazante. La "negación", así se llama ese mecanismo psicológico, puede considerarse en alguna gente como una manera habitual de abordar problema y conflictos.Los análisis de la negación realizados desde campos como la psicología o la filosofía moral coinciden en atribuirle una función autoprotectora. De aquí se deriva el hecho, por lo demás, que frente a un mismo hecho (la mordida), haya quienes directamente lo ignoren.El "mal de Suárez", en un hipotético argot médico, suscitó una controversia mundial. Mientras hubo quienes lo conectaron a una conducta competitiva que no admite la palabra derrota, otros teorizaron que se trata de una "agresividad incontrolada" que amerita una terapia urgente.Algunos insinuaron que habría que rastrear en el pasado del jugador para encontrar una explicación a esta especie de compulsión caníbal. Hasta la abuela paterna del jugador, Lila René Piriz, en declaraciones a la prensa, avaló en algo esta hipótesis."No sé por qué tiene esos arranques, cuando lo tiene todo para ser feliz. Quizás el divorcio de los padres y las privaciones que pasaron". Lila confesó, además: "Luisito es calentón desde chiquito, como su padre".El fútbol es multidimensional. Como espectáculo es un gran negocio, y en virtud de ser un fenómeno masivo tiene a la vez un alto componente político. Los poderes de turno, se sabe, lo suelen utilizar por su efecto distractivo y el ánimo nacionalista que despierta en la población.En Brasil, donde el fútbol es casi una religión popular, hay gran preocupación por el desempeño de la selección "verdeamarela". Ocurre que la eliminación del equipo nacional se viviría allí como una verdadera tragedia.El motivo de la preocupación es la "presión" que sienten los jugadores locales ante la obligación de ser campeones. Las lágrimas que soltaron durante el partido decisivo con Chile sugieren, según algunos expertos, "desequilibrio emocional".El capitán Thiago Silva, confesó que en el partido inaugural tenía la sensación de estar a punto de desmayarse por la presión. "Parecía que me había olvidado cómo jugar al fútbol", reconoció.El impacto que está generando el Mundial en la opinión pública mundial, en suma, le da la razón a aquellos que ven en el fútbol un fenómeno que trasciende largamente el deporte.
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