Temor por otro efecto caipirinha
La Brasil-dependencia de nuestras exportaciones industriales es un hecho conocido. El problema es que el principal socio comercial esta devaluando fuerte su moneda (real) y el efecto es que compra menos aquí. A finales de los '90, se puso de moda el llamado "efecto caipirinha", una metáfora para designar el impacto en la Argentina de una devaluación en Brasil.Por entonces la economía brasileña entró en crisis. Caída de la actividad económica, fuga masiva de capitales, déficit de las cuentas públicas, configuraron un cuadro que obligó al país vecino a devaluar fuerte el real.La devaluación es la pérdida del valor nominal de una moneda corriente frente a otras monedas extranjeras. Tiene un efecto contradictorio en el país que la realiza.Por un lado supone una transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia el sector exportador, al provocar una suba del nivel de precios internos. Implica, por tanto, otorgar competitividad externa a costa del salario real interno.Pero al devaluar la moneda nacional las exportaciones se vuelven más competitivas frente a las realizadas con monedas de mayor valor. A fines de los '90 Argentina no pudo compensar la devaluación del vecino del norte porque en estas pampas regía un sistema de cambio fijo con el dólar (convertibilidad).De esta manera, las exportaciones industriales argentinas retrocedieron, al tiempo que los bienes brasileños inundaron la plaza local. Como ha pasado a lo largo de la historia económica de las últimas décadas, Argentina ha sido muy sensible a los problemas económicos de Brasil.Es lógico que esto suceda si se piensa que las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI) de nuestro país están fuertemente concentradas en el mercado brasileño.Según datos de Jorge Vasconcelos, investigador jefe del IERAL, de cada 100 dólares vendidos al exterior, en este rubro, 48 dólares son absorbidos por Brasil.Casi el 80% de las ventas al exterior de productos industriales argentinos tiene a América como su mercado, pero de ese total la mitad se destina al mercado brasileño.Ayer el diario Ámbito Financiero tituló en su portada: "Preocupa: real profundizó devaluación y en el año se hunde 8%". En tanto el portal Iprofesional reza: "Alerta cambiaria: Brasil devalúa y Argentina queda con el peor nivel de competitividad desde 2001".Los industriales argentinos hace tiempo se vienen quejando de que nuestro país tiene un tipo de cambio muy apreciado, en términos reales (es decir, considerando la suba general de precios).Y eso es sinónimo, dicen, de una economía cara para exportar bienes y servicios. Algunos economistas consideran que en los últimos años la Argentina mantuvo un dólar cuasi fijo, como "ancla" inflacionaria.La estrategia, que busca en teoría disciplinar a la baja los precios internos, tiene como contracara el atraso cambiario, que se agrava en un momento en que otros países de la región, como Brasil, devalúan sus monedas. Luciano Cohan, economista jefe de la consultora Elypsis, teme que se profundice la apreciación cambiaria del país (que según sus cálculos está en los niveles más apreciados desde el fin del 1 a 1), frente a la ola devaluacionista del entorno.El principal foco de preocupación es Brasil. ¿Qué pasaría si el país que más compra productos industriales argentinos, empieza a comprar cada vez menos?De hecho ya cayó fuerte le venta de autos argentinos a ese mercado. "Si Brasil estornuda Argentina se agarra una neumonía", ha advertido al respecto la titular de la filial local de General Motors, Estela Constantini.
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