Tiempo libre, ¿una promesa incumplida?
La mayoría de los argentinos carece de tiempo libre, en tanto que los que lo tienen sienten que no lo disfrutan, según un reciente estudio. ¿No es el ocio una aspiración colectiva?Seis de cada diez personas en el país trabaja más de lo debido, ya sea por necesidad o por elección. Y un 30% asegura que no encuentra placer en sus ratos de ocio.Eso dice un informe del Barómetro de la Deuda Social de la Universidad Católica, que midió por primera vez este elemento de la vida cotidiana mediante entrevistas a 5.862 personas mayores de 18 años en ciudades de más de 60 mil habitantes de todo el país."Es muy poco el tiempo de ocio que tienen los argentinos. Trabajan mucho. Un promedio de 10 horas diarias, a las que hay que agregarle por lo menos dos horas de viaje. En el caso de las mujeres la situación es más complicada todavía, porque muchas deben atender también las tareas del hogar", resumió Solange Rodríguez Espíndola, una de las autoras del trabajo.Según declaró, en este segmento hay que incluir a dos grupos: los que no tienen otra alternativa que trabajar mucho para poder subsistir, y los que pudiendo trabajar menos prefieren no hacerlo.La investigación indica que a mayor nivel socioeconómico menor es el tiempo libre. En los niveles medios y altos, el déficit es del 66%, mientras que en los bajos es del 52,24%.Según Agustín Salvia, coautor del Barómetro, "hay casos de autoexplotación forzada al interior del grupo familiar por situaciones de pobreza y marginalidad, por tener empleos de muy baja productividad"."Mientras que en las clases medias -aclaró- el multiempleo es modo de progresar socialmente. En este caso es una elección y carga con un motivo psicológico familiarmente valorado". Según los investigadores, casi el 60% de las personas consultadas cree que tener tiempo libre no está bien visto. La necesidad de una vida activa es un valor de época, y por tanto hay que proyectar la imagen personal de que uno tiene mucho que hacer.Los médicos, sin embargo, dicen que el tiempo libre es esencial desde el punto de vista psicológico y biológico. Las personas que tienen la facultad de controlar su tiempo de descanso o actividad lúdica, aseguran, tienen por definición bajo nivel de estrés.El fenómeno no deja de ser paradójico: vivimos una época pletórica en posibilidades materiales, y sin embargo cada vez tenemos menos tiempo para nosotros y la familiaVisto en perspectiva histórica, nuestra civilización abunda en medios y facilidades.Nuestros antepasados, por el contrario, debían lidiar con la estrechez económica. Procurarse el alimento y las condiciones mínimas materiales dominaba la existencia.Pero el hombre contemporáneo ha alcanzado cotas de bienestar impensadas. En un sentido, comparado con otras épocas, está desbordado por la abundancia. Materialmente, se diría, es un privilegiado.De hecho, la civilización de las máquinas prometía hacernos "ganar tiempo". A mediado del siglo XX muchos vaticinaban que el problema del futuro sería qué hacer con el tiempo libre.Antes se toleraba la penalidad del trabajo con vistas al ocio. El sueño de una sociedad menos alienada era aquella en la cual el hombre quedase liberado del yugo de la producción.Pero al parecer, las nuevas posibilidades de expansión materiales -inéditas en la historia humana- más que liberarnos crean más exigencias. Al punto que hoy estamos inmersos en la cultura del reloj.Incluso el mundo del ocio, que por definición supone la no actividad, ha sido colonizado por requerimientos de todo tipo, ligados al consumo, que son causa también de estrés.
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