Tiene razón, pero marche preso
Por Ernesto W. Weigandt OpiniónÉsta ha sido la sentencia de la Corte Internacional de La Haya respecto del caso Botnia. Mueve a risa la manifestación de los gobiernos de ambas márgenes del río en el sentido de que van a 'acatar' la resolución del 'alto tribunal' de injusticia. No hay nada que acatar, al menos para una de las partes, que no es la nuestra.Incumplieron los términos del tratado, pero no le deben nada a nadie. Y aunque nadie presentó una demanda para que se expidieran sobre los efectos contaminantes de la papelera (a no ser que Relaciones Exteriores o los medios nos han mentido), se consideraron en el deber de decir que Argentina no había probado que este pequeño 'trabajadero' de los pobres nórdicos causara contaminación alguna a los habitantes de la región.Es como si yo dijera que los ruidos que hacen en el piso superior del departamento donde mora el impoluto presidente del tribunal no causan ningún daño al ambiente sonoro de su hogar.¿Qué es lo que tiene que acatar el pueblo de Gualeguaychú y por extensión el de toda la provincia y el país? Uruguay incumplió con lo pactado en el Estatuto del Río Uruguay. O sea, cometió un acto de infidelidad.La población afectada decidió cerrarle el acceso a su hogar hasta tanto no reconociera y rectificara esa infidelidad, o eliminara los efectos físicos. Ahora, diez sesudos funcionarios muy bien pagados, desgastaron su materia gris para darnos una versión reciclada de la vieja sentencia policial: tiene razón, pero marche preso.Te violaron pero no tiene ninguna responsabilidad. La Corte dictaminó que como los efectos de la violación no son notorios, ni perjudiciales, en la perimida mentalidad de los europeos, la violación de marras deja de implicar responsabilidad jurídica.Tal vez debieron postergar su 'dictamen' y asistir antes a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, que se está celebrando en Bolivia, y a la cual se podría haber invitado a todos los que contaminan y destruyen la naturaleza en la provincia, que son unos cuantos, entre ellos, algunos disfrazados de ambientalistas.
No sé si los medios de difusión, que no de comunicación, reflejan lo que realmente dictaminó el Tribunal de La Haya. Pero da pena, por ejemplo, observar el manejo sesgado de los diarios uruguayos, y en general de la dirigencia política. Lo principal es que La Corte determinó que 'Botnia' no contamina.¿Quién le dio vela en ese entierro? Para los de este otro lado, lo importante es que se reconoce que Uruguay violó el Estatuto del Río Uruguay. Lo bueno es que la
violación no la cometió el pueblo uruguayo, y lo triste es que los efectos de esta violación no recayeran sólo en los funcionarios políticos argentinos.Fue un acto de impudicia y lujuria plutocrática ejecutada por la clase económicamente dominante del país transfluvial, acto que afectó a los habitantes aquende el río y su estilo de vida, y en última instancia a la madre tierra. Es algo muy difícil de entender para algunos europeos, especialmente cuando son peones del sistema de explotación inmisericorde del planeta.
La lucha del pueblo de Gualeguaychú es en favor de la conservación de la naturaleza, y en particular, en este caso, por su derecho a ser consultados para desarrollar emprendimientos que puedan afectar el ambiente y el estilo de vida de la población. No hay tribunal en el universo que pueda negarle ese derecho.Aun cuando sea verdad de que también debieran hacer crítica o autocrítica de emprendimientos agrícolas e industriales de este lado del río que ponen en serio peligro la salud de la población y la integridad de la naturaleza, eso no le resta legitimidad a la lucha contra la imposición de plantas industriales que sirven para generar riqueza que se va del país y apenas significa unos mendrugos para la población local.¿Quién sabe? De pronto, esta experiencia sirve para hacer camino al andar y formar
un pueblo ecológicamente consciente y militante en todos los sentidos.
No sé si los medios de difusión, que no de comunicación, reflejan lo que realmente dictaminó el Tribunal de La Haya. Pero da pena, por ejemplo, observar el manejo sesgado de los diarios uruguayos, y en general de la dirigencia política. Lo principal es que La Corte determinó que 'Botnia' no contamina.¿Quién le dio vela en ese entierro? Para los de este otro lado, lo importante es que se reconoce que Uruguay violó el Estatuto del Río Uruguay. Lo bueno es que la
violación no la cometió el pueblo uruguayo, y lo triste es que los efectos de esta violación no recayeran sólo en los funcionarios políticos argentinos.Fue un acto de impudicia y lujuria plutocrática ejecutada por la clase económicamente dominante del país transfluvial, acto que afectó a los habitantes aquende el río y su estilo de vida, y en última instancia a la madre tierra. Es algo muy difícil de entender para algunos europeos, especialmente cuando son peones del sistema de explotación inmisericorde del planeta.
La lucha del pueblo de Gualeguaychú es en favor de la conservación de la naturaleza, y en particular, en este caso, por su derecho a ser consultados para desarrollar emprendimientos que puedan afectar el ambiente y el estilo de vida de la población. No hay tribunal en el universo que pueda negarle ese derecho.Aun cuando sea verdad de que también debieran hacer crítica o autocrítica de emprendimientos agrícolas e industriales de este lado del río que ponen en serio peligro la salud de la población y la integridad de la naturaleza, eso no le resta legitimidad a la lucha contra la imposición de plantas industriales que sirven para generar riqueza que se va del país y apenas significa unos mendrugos para la población local.¿Quién sabe? De pronto, esta experiencia sirve para hacer camino al andar y formar
un pueblo ecológicamente consciente y militante en todos los sentidos.
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