Todos hablan del mínimo no imponible
La expresión "mínimo no imponible", propia de la jerga económica, se ha convertido en parte del vocabulario de todos los días, de un tiempo a esta parte. Sobre todo desde que la inflación empezó a sentirse en los bolsillos de los trabajadores en blanco.El mínimo no imponible es el monto de la renta del contribuyente, fijado por la AFIP, no alcanzado por las deducciones de impuestos. En una economía inflacionaria dicho mínimo debería en teoría ajustarse siguiendo el alza de precios.Pero en Argentina eso no ocurre, generando una distorsión que pesa enormemente en los ingresos de los contribuyentes, que ven en el mecanismo de no actualización una forma de saqueo por parte del fisco.La clave del problema reside en la falta de indexación a la hora de calcular la renta a gravar. Toda economía cuya moneda esté distorsionada por la inflación necesita, de algún modo, ser indexada.Si alícuotas y mínimos no imponibles no se actualizan según el ritmo inflacionario real (indexación), un efecto es que el universo de contribuyentes se amplía, porque ingresos muy bajos en términos de poder adquisitivo sobrepasan esos montos.La distorsión se echa de ver en el Impuesto a las Ganancias, que en Argentina paga un sector de los trabajadores que están en blanco. Ocurre que los salarios han ido aumentando al ritmo de la inflación, y el Estado grava sobre ese aumento nominal, pero sin computar la inflación.Lo hace al no elevar el mínimo no imponible, con lo cual afecta el poder adquisitivo del salario. Y a la vez el fisco, al apropiarse parte de la renta de los trabajadores, encuentra aquí un modo no convencional de financiarse.Hoy pagan Ganancias trabajadores en relación de dependencia, como operarios petroleros, de la siderurgia, docentes, camioneros, bancarios, de luz y fuerza y demás gremios y hasta jubilados.Se ha llegado a un punto en el que, por falta de actualización del mentado mínimo no imponible, empleados en blanco que cobran alrededor $7.000 están tributando.¿Está bien que los salarios paguen el impuesto a las Ganancias, un término que está relacionado con obtener una utilidad, un excedente? ¿Ganar poco más de $7.000 pesos es un indicador de "riqueza"?Hay coincidencia entre los tributaristas en el sentido de que la no actualización por inflación, a la hora de determinar la base imponible de los impuestos, lleva a un desfase frente a la capacidad contributiva real de la población."Por esta razón, se termina tributando sobre valores nominales que nada tienen que ver con la verdadera manifestación de riqueza o patrimonial necesarias para la configuración del hecho imponible, convirtiendo 'virtualmente' en ricos a quienes no lo son", opina el consultor tributario Iván Sasovsky.El Impuesto a las Ganancias, en teoría, se utiliza para hacer equitativo y progresivo el sistema tributario. Su lógica es que lo paguen quienes tienen excedentes económicos, como los empresarios.Pero en una economía con inflación ese impuesto, sin actualización automática de los mínimos, se transforma en injusto e ineficiente.No sólo los empleados que lo pagan sufren este impacto. También los empresarios, ya que tributan cada vez más porque crece su facturación, por efecto de la inflación, aunque sus ganancias sean las mismas (por la suba de los costos).Finalmente, en ese último caso, el fisco recauda más sobre la base de aumentos ficticios de ganancias nominales.
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