Tradición, en la era de la globalización
¿Qué sentido tiene hoy hablar de la tradición y de la identidad en un contexto de cultura planetaria? ¿Cómo encaja la figura de "Martín Fierro" en la globalización? De hecho el Día de la Tradición, que se celebra hoy, y que recuerda el natalicio de José Hernández, autor de esa obra cumbre de la literatura gauchesca, fue fijada en 1939 con el propósito de afianzar la argentinidad.La intención se inscribe dentro de la problemática compleja de un país que busca afirmar su identidad para, a la vez, poder ser en sí y entre los demás. ¿Es el arquetipo del gaucho, reflejado en la obra de Hernández, la quintaesencia nacional?¿O estamos frente a un recorte antropológico que excluye al inmigrante, al indio y al negro, por caso, que también habitaron estas pampas? ¿Los argentinos podemos ser de una manera unívoca sobre la base de un biotipo cultural?La temática levanta, obviamente, controversia. Por lo pronto, quienes establecieron por ley el Día de la Tradición, sentaron que lo propio de los argentinos tiene que ver con el gaucho, cuya idealización ha sido tan cara a los sentimientos nacionalistas de estas pampas.Las razones históricas y culturales de esta designación son abundantes. Y la literatura gauchesca, cuya máxima expresión es el Martín Fierro, ha sido prolífica a la hora de exaltar a este personaje del mundo rural.Además de José Hernández, figuran en esta corriente autores consagrados como Leopoldo Lugones, Ricardo Güiraldes, Rafael Obligado, Hilario Ascasubi, Estanislao del Campo, y Jorge Luis Borges.Este último tiene un poema alusivo al gaucho muy recordado: "Se batió con el indio y con el godo/ Murió en reyertas de baraja y taba/ Dio su vida a la patria, que ignoraba/ Y así perdiendo, fue perdiendo todo"."Fue el matrero, el sargento y la partida/ Fue el que cruzó la heroica cordillera/ Fue soldado de Urquiza y de Rivera/ Lo mismo da. Fue el que mató a Laprida"."Dios le quedaba lejos/ Profesaron la antigua fe del hierro y del coraje/ Que no consiente súplicas ni gaje / Por esa fe murieron y mataron"."En los azares de la montonera / Murió por el calor de una divisa / Fue el que no pidió nada, ni siquiera / La gloria, que es estrépito y ceniza"."Fue el hombre gris que, oscuro en la pausada / Penumbra del galpón, sueña y matea / Mientras en el oriente ya clarea / La luz de la desierta madrugada"."Nunca dijo: soy gaucho. Fue su suerte / No imaginar la suerte de los otros / No menos ignorante que nosotros / No menos solitario, entró en la muerte".El día de la tradición, se cree, es el reconocimiento de la identidad argentina. Pero este último concepto se ha convertido en un problema político y cultural en la llamada "aldea global".En la época de la globalización todas las culturas, especialmente las dominantes, irrumpen en nuestros hogares a través de los medios de comunicación.Ante este fenómeno se perfilen dos bandos. Están los que creen que hay que tirar por la borda o caricaturizar la memoria y la cultura locales.Enfrente, están los que consideran que la globalización se hace a expensa de lo local. Son los que recelan y rechazan su avance, y proponen un encierro desconfiando, pasivo y defensivo.Entre unos y otros -entre quienes creen que la modernización debe escribirse sobre una tabla rasa y quienes son partidarios del tribalismo xenófobo-, cabría una posición que repugna del antagonismo.No se trataría de amputa la memoria local o de jubilar a Marín Fierro, sino de incluirlos en una memoria más densa y más extensa, y de armonizar las diferencias con otras culturas.
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