Un acto de coraje
"La Declaración de la Independencia fue, básicamente, un acto de coraje, una especie de gran compadrada en el peor momento de la emancipación americana". El balance del historiador Félix Luna, sobre el Congreso del 9 de julio de 1816, en Tucumán, es una síntesis perfecta de ese magno acontecimiento, que hoy recordamos con orgullo.La revolución americana, como reconoció Manuel Belgrano en el propio Congreso, pasaba por su peor momento. Había perdido prestigio y toda posibilidad de apoyo europeo por "su declinación en el desorden y anarquía continuada por un dilatado tiempo".Internacionalmente, el contexto no podía ser más adverso para cualquier intento independentista. Tras la derrota definitiva de Napoleón, los viejos reyes europeos se lanzaron a recuperar en América las colonias perdidas. Como el español Fernando VII."En el norte del continente, Bolívar había sido derrotado -escribe Félix Luna-. Chile estaba nuevamente en manos de los realistas. Los españoles amenazaban Salta y Jujuy y apenas si eran contenidos por las guerrillas de Güemes. Para empeorarlo todo, Fernando VII había recuperado el trono de España y se preparaba una gran expedición cuyo destino sería el Río de la Plata. La Banda Oriental estaba virtualmente ocupada por los portugueses. Y en Europa prevalecía la Santa Alianza, contraria a las ideas republicanas".Fue en este momento dramático que los argentinos decidimos declararnos independientes. "Fue un gran compromiso, el rechazo valiente de una realidad adversa. Era empezar la primera navegación de un país independiente, sin atender las borrascas ni los riesgos. Un acto de coraje", concluye el historiador.Desde la Revolución de Mayo de 1810, el antiguo territorio del Virreinato del Río de la Plata se manejaba en forma autónoma y tomando decisiones por sí mismo. Funcionaba como una nación libre de hecho pero no de derecho.San Martín percibió que esto era una irregularidad, ya que se hacía la guerra a las tropas del rey en cuyo nombre se decía gobernar. La independencia, por tanto, era un paso necesario para formar parte de las naciones del globo en un pie de igualdad.Por eso fue el Padre de la Patria el impulsor del proyecto emancipador. Lo consideraba un requisito indispensable para su plan de iniciar una ofensiva a gran escala en otras regiones de América del Sur."¿Hasta cuándo esperaremos para declarar nuestra independencia? -escribía San Martín a Godoy Cruz-. Es ridículo acuñar moneda, tener pabellón y escarapela nacionales, y hacer la guerra al soberano de quien se dice dependemos".Así, en medio de una situación adversa, los 29 diputados presentes en Tucumán redactaron la siguiente declaración:"Nos, los Representantes de las Provincias Unidas en Sud América reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los Pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli (...)"En una sesión secreta, ocurrida el 19 de julio, se incorporó al texto del Acta de la Independencia, la aclaración de que se era libre e independiente, también, "de toda otra dominación extranjera".
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

