Un balance económico sobre cuatro ruedas
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La Presidenta recibió días atrás a su par de Brasil en Casa Rosada, en el marco de las series de reuniones bilaterales trimestrales acordadas a fines del año pasado. Uno de los tópicos tratados estuvo relacionado con la industria automotriz que ambos países comparten, y donde la integración regional y la agregación de valor se presentan como ejes centrales. Nicolás Kusznir* Cabe recordar que Argentina tiene un déficit sectorial en el intercambio con Brasil, al tiempo que a este último le preocupa la presión que recibe su industria en el comercio extrazona, en particular por parte de las importaciones asiáticas. Resulta necesario repasar las características estructurales y las virtudes sistémicas que genera el complejo automotor, para a partir de allí apreciar la importancia real que tiene el sector en nuestra economía.En la última década, el complejo automotriz ha desempeñado un rol protagónico en el proceso de reindustrialización nacional. Tanto por su peso relativo en el sector industrial como por su propio desenvolvimiento sectorial, el cual ha mostrado un ritmo de crecimiento record en términos de producción y creación de puestos de trabajo. Especialistas en el sector, anticipan para este año una producción de automóviles cercana a las 850 mil unidades, lo cual implica un aumento del 435 por ciento en relación a lo producido en el año 2002.No es casualidad. El Gobierno Nacional ha reconocido en el complejo automotriz un sector dinámico con enormes cualidades para contribuir al desarrollo económico nacional. Es una industria que estimula el conjunto de la economía, generando un efecto multiplicador vía demanda de insumos manufactureros a otras industrias y creación de fuentes de trabajo calificada al compás de su crecimiento. En particular, es el subsector autopartista (productor de partes y piezas) el que entrelaza la producción terminal de automóviles con el efecto "derrame" a otras industrias.Sin embargo, maximizar las mencionadas externalidades positivas en beneficio del conjunto de los argentinos, requiere de enormes esfuerzos por parte del Estado nacional. En el año 2012, el sector autopartista registró un déficit del orden de 8.000 millones de dólares. El desequilibrio comercial surge a la par del incremento en la producción, la cual tracciona la importación de piezas, generando una salida de divisas. Así, hoy el sector sufre las consecuencias de las políticas liberales aplicadas en los años noventa, las cuales, junto con la internacionalización de las automotrices que definieron una provisión de partes en función de los intereses de sus casas matrices, deterioraron el tejido industrial y el autopartismo nacional.A partir de esa situación, diversos economistas del establishment opositor dirigen sus críticas al balance sectorial negativo, pregonando la supuesta necesidad de revertir las políticas adoptadas por el Gobierno Nacional en los últimos diez años, en particular aquellas que promueven la sustitución de importaciones por producción nacional. Lo que ocultan es que de haber tenido que importar la totalidad de automóviles terminados se habría incurrido en un déficit sectorial de, por lo menos, un 50 por ciento más; considerando que poco más del 30 por ciento de las autopartes son hoy de origen nacional y el restante 70 por ciento forma parte de la ensambladuría de partes y piezas fabricadas en el extranjero.Es por ello, que la apuesta sigue siendo aumentar la participación de contenido local en la producción de automóviles. Es en ese sentido, que se realizan persistentemente reuniones de trabajo a través del Ministerio de Industria y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, en otras carteras estatales, en conjunto con los representantes del sector ADEFA y AFAC. También allí apuntan las tareas bilaterales que se están llevando adelante con Brasil, en donde resulta imprescindible lograr una integración cooperativa regional, a efectos de lograr una inserción internacional conveniente como bloque homogéneo. Única alternativa de supervivencia en el juego de suma cero que representa el comercio internacional.Por tanto, para seguir desarrollando el complejo automotor en su totalidad, incorporando cada vez más tecnología y trabajo argentino al proceso productivo, resulta imprescindible continuar en el sendero transitado en los últimos años y ahondar en políticas públicas y acuerdos específicos en materia sustitutiva. Solamente de esa forma se podrá consolidar el cambio estructural necesario para lograr el autoabastecimiento de divisas y la consiguiente relajación de la restricción externa, que ha sido el mayor inconveniente que ha tenido la economía argentina a lo largo de su historia. *Economista e integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)
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