Un camino para revertir el estrés
Una técnica milenaria que colabora para encontrar un equilibrio físico y espiritual. ColaboraciónProf. Marcela Nieto (*) Lo que llamamos estrés, al menos en su origen, es una respuesta natural y saludable del organismo ante una situación de amenaza. Es una reacción fisiológica innata, que altera los diferentes sistemas del cuerpo para prepararlo a enfrentar el peligro de la mejor manera. Los procesos fisiológicos del estrés inician con la activación del hipotálamo, una glándula situada en la base del cerebro, que emite una señal hormonal de alarma. Esta alarma incita a las glándulas adrenocorticales, ubicadas sobre los riñones, a liberar una combinación de hormonas, entre las que se destacan la adrenalina y el cortisol. La adrenalina incrementa el ritmo cardíaco, eleva la presión sanguínea y potencia las reservas de energía. El cortisol incrementa la glucosa en sangre, facilita el uso de este azúcar por el cerebro e incrementa la disponibilidad de sustancias que reparan tejidos dañados. El cortisol también suprime funciones del cuerpo, como la digestión y las asociadas con la reproducción, que en una situación de crisis compiten por energía para salir del peligro.El problema es cuando el estrés se vuelve crónico por su repetición y efectos acumulados en el cuerpo y no podemos revertirlo. Entre los daños a la salud asociados al estrés crónico están: diarreas, propensión a la obesidad y diabetes, susceptibilidad a contraer infecciones y enfermedades auto inmunes, el riesgo de padecer ataques cardíacos y otras enfermedades cardiovasculares, problemas de piel (acné, psoriasis, eczemas, etc.), puede ser el detonador de crisis alérgicas y ataques de asma. Las señales nerviosas y hormonales del estrés afectan también regiones del cerebro que controlan el estado de ánimo, la motivación, y el miedo, causando depresión, ansiedad, pánico, insomnio, pérdida de apetito sexual, etc. ¿Dónde nace el conflicto?Para la visión Yóguica, que toma al hombre de forma holística, es decir completa, el conflicto nace en la mente. Nace de la desconexión con nosotros mismos, con nuestro cuerpo, con nuestra verdadera naturaleza humana.Un altísimo número de personas en la actualidad vive algún grado de estrés; la mayoría se encuentran exigidas, corriendo de un lado para otro, desconectadas de su cuerpo, perdidos detrás de conseguir cosas y lograr objetivos externos que les permitan tener un mejor pasar económico, saber más, obtener más comodidades, ser bellos, etc.Vivimos en guerra constante con nosotros mismos, algunos aspectos de nuestro ser nos llevan a ir en una dirección, mientras que otros los contradicen.Los conflictos tienen orígenes diversos, pueden tratarse de fuerzas instintivas, de preceptos que nos han sido inculcados durante la infancia o también pueden ser originados por nosotros mismos.Muchas veces nuestras actividades no son, como imaginamos, el resultado de una libre elección, sino de falsas percepciones internas generadas por la perdida de claridad y la desconexión con nuestro verdadero ser. ¿Cómo nos estresamos?Muchas veces lo que hago no responde a lo que quiero; pero ¿sé lo que quiero?, ¿lo que me gusta?, ¿ lo que verdaderamente necesito?Hay que reparar en esto y pensarlo profundamente, entendiendo que el proceso de pérdida de contacto con uno mismo nos hace perder sensibilidad, sumergiéndonos en una especie de parálisis o hipnosis, que no deja vivenciar que uno pertenece a algo mucho más grande. Se corre detrás de beneficios propios y no se mira alrededor, no se ve al otro.Cuando los ideales son externos la mente se vuelve dispersa. No estoy diciendo que lo cotidiano no sea importante, por supuesto que lo es, sólo digo que hay que ampliar la mirada. Si los ideales que dan sentido a la vida son más amplios integraran a los pequeños. ¿Qué hacer?Las disciplinas espirituales como el Yoga, buscan ir más allá de la mente. El Yoga ofrece técnicas, no sólo para ponerse en forma y desarrollar flexibilidad al cuerpo físico, sino que para superar nuestro propio estado de imperfección, ayudándonos principalmente a encontrar el equilibrio: una vez conectados con nuestro interior sabremos realmente qué es lo que necesitamos. Es por eso que el Yoga puede influir en todos los aspectos de la vida (física, mental y espiritualmente) y ayuda a descubrir la realidad interior, a través de técnicas como la meditación, ayudando a controlar los impulsos y de esta forma orientar la acción. Encontrando la fuerza interna, muchas veces adormecida, a la espera de ser usada. ¿Por qué muchas veces no logramos resolver?Sin duda porque no nos animamos a ver, por que no encontramos ese coraje que se necesita para revisar o romper con viejas estructuras de pensamiento y nos quedamos atados, estancados, sufriendo.Cada mañana la vida te da la oportunidad de mejorar tu historia personal, no la desaproveches. Hoy regálate un cambio. Anímate!! (*) Prof. Marcela Nieto- Profesora de Yoga - Centro Shankara Padma. Bs. As. ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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