Un deseo ciudadano
Estamos convencidos de que es unánime. Persona con la que hablamos sobre el tema, incluidos los directamente involucrados, concuerdan que esta gimnasia preelectoral a la que asistimos en la provincia es insoportable.Sobre lo que ocurre en el nivel de la política nacional mucho se ha escrito o hablado. En realidad hace años que la confrontación adquirió perfiles de irracionalidad inconducente y estériles.Pero vamos a analizar o, mejor expresado, a reflexionar con nuestros lectores estos episodios dialécticos que debido a la falta de sustento serio y responsable, se originan en una suerte de "guerra" de comunicados en nuestra provincia.La catarata de expresiones, sus réplicas y contrarréplicas, se han convertido en una comedia que alcanza por momentos ribetes dramáticos y que deseamos no culmine definitivamente en una tragedia.Desde las dos corrientes del peronismo, el kirchnerista y el federal, se han erigido en principales actores. Comenzaron por un ensayo de cruce dialéctico al abrirse esta semana con serias acusaciones por parte del Ministro de Gobierno, Justicia y Educación, Adán Bahl.Estaban dirigidas al Presidente de la Cámara de Diputados de la provincia, Jorge Busti, y así es que fueron respondidas rápidamente mediante una carta documento.A partir de ese hecho, explotó el ambiente político. Los cinco días hábiles de la semana se convirtieron en un verdadero chiquero de la fraseología.Y la oposición también tiene su grado de responsabilidad. Se hacen los distraídos porque creen en la conveniencia de la "pelea de los otros". Así es que omiten. Como muchas otras veces miran para el costado. Y también con estas "estrategias" de pequeño alcance se contribuye, y de gran manera, a fomentar el retroceso a tiempos pasados de inmadurez y liviandad.´Es entre todos los actores (incluidos medios y periodistas) que podremos aspirar a una sociedad mejor en todos sus aspectos. Y ésta de la construcción previa de un acto sagrado como es celebrar elecciones libres y democráticas, requiere de ejemplaridad.La sociedad tiene avidez de una clase dirigente, sin excepción, pertenezca al partido que sea, o se incluya en la infinidad de líneas y formaciones "militantes", que conduzca y participe con sabiduría, tolerancia y mucho respeto por quien piensa de manera adversa.Pero es que está ocurriendo lo contrario a diez meses del acto eleccionario. Qué nos espera entonces a los ciudadanos en el camino que falta recorrer hasta el 28 de octubre? ¿Qué llegaremos a ver y escuchar?Debiéramos ya comenzar a asistir a un verdadero y profundo debate. Estos primeros tiempos de campaña -creemos que muy anticipada- tienen que servir para empezar por la evaluación de lo realizado por cada uno, y por cada administración y gestión de gobierno.Y también la actuación que desde la oposición le ha cabido a quienes les corresponde por ubicación ciudadana en estos tiempos.Se ha llegado en los primeros pasos a los insultos, agravios y muy cerca de la raya ha quedado, talvez, la injuria. ¿Para edificar qué? Nos preguntamos si sirve para algo esta gimnasia, o nos sumerge definitivamente en el hartazgo esta manera de hacer política.Estamos condenados a no aprender de la lección que regala la historia. Creemos que los dirigentes de todos los partidos políticos sin excepción, deberían auto- convocarse de manera perentoria.Todos juntos tendrían que realizar un mea-culpa inmediato sobre el extremo al que se ha arribado. Por ahora parece que interesa más, lograr un "original adjetivo descalificativo", que evaluar la realidad con conocimiento verdadero.Se cae así en la fácil actitud que significa el tratar de destruir personas o lo que venga oportunamente, por medio de boletines y comunicados de prensa panfletarios y sin propuesta alguna.El ciudadano de hoy por más asistencia clientelística que haya gozado, y hoy por hoy nadie que haya actuado o lo esté haciendo en política, está ajeno a esa práctica. El ciudadano decimos, ha despertado con actitudes inteligentes que ponen una alta dosis de sabiduría al momento de votar.Por qué no podemos lograr un mínimo de equilibrio entonces, que facilite debates en un marco de madurez y respeto, que faciliten el conocimiento del ciudadano sobre la cosa pública.Necesitamos cada vez más, dirigentes tolerantes y prudentes. Sabemos, como todo el mundo lo sabe, que hay quiénes en su paso por la función pública han tenido aciertos y cosechado falencias y errores. Para valorar adecuadamente esos aspectos, necesitamos calma.Desde aquí insistimos, a quiénes desde las usinas y fábricas de palabras huecas e insultantes, desde agrupaciones circunstancialmente armadas para vociferar y nada más, a los que en silencio también contribuyen a un mal ambiente porque creen que les conviene a ellos, que cambien de actitud girando ciento ochenta grados.Por eso y mucho más, es que queremos hacernos eco de un clamor generalizado de los ciudadanos: sean adultos. Bajen ejemplos y marquen caminos y rumbos que sean claros y terminantes. Basta por favor de este escenario inútil y sin trascendencia efectiva, en el que tienen a mal traer la sociedad entrerriana.
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