Un estilo de vida que depende del plástico
Somos hijos de la Edad del Plástico, un invento industrial omnipresente, que está en la base de nuestro sistema de bienestar, pero que entraña una trampa para la vida en general.Ése es el inquietante mensaje de Plastic Planet, del director austríaco Werne Botte, un documental de investigación de 90 minutos de duración, que está siendo emitido por la televisión para los países latinoamericanos.El film cuenta cómo este material con poco más de un siglo de vida, se ha vuelto un hecho imprescindible y universal. Al punto que no sería exagerado decir que el estilo de vida contemporáneo sería muy distinto sin él.Su versatilidad, ligereza, resistencia y bajo coste han contribuido a su hegemonía. Plastic Planet invita a reflexionar, en realidad, sobre el hecho de que este producto fascinante de la industria capitalista, este derivado del petróleo, respecto al cual la sociedad humana se ha vuelto adictiva, entraña un riesgo inquietante.Allí se dice, por ejemplo, que esas mismas cualidades que hacen de él un producto adaptable y duradero, lo convierten en una pesadilla para la vida en general. En efecto, el plástico es capaz de mantenerse en el suelo y en el agua durante más de 500 años y puede modificar nuestro sistema hormonal debido a los aditivos tóxicos con los que se elabora.El film aporta un dato científico impactante: la cantidad de materiales sintéticos que se han producido desde que existe el plástico sería suficiente para cubrir todo el globo terráqueo con papel de plástico seis veces.La película no es una bajada de línea ideológica contra las corporaciones industriales -que por cierto no quedan bien paradas- sino que incita a los espectadores, de última consumidores complacientes del plástico, a una lectura crítica sobre sus hábitos de consumo.De hecho la película centra el conflicto en la esfera personal del realizador, Werner Boote, de última un consumidor contrariado por la situación. En una entrevista, contó que durante el rodaje de la misma hubo días en que perdía los nervios y se enervaba pensando: "Dios mío. Estamos rodeados de peligro y nadie lo sabe. ¿Seré el único?"La encerrona reside en el hecho de que no sabríamos vivir sin el plástico (casi no hay ningún objeto en el que no esté presente), pero se trata de un elemento letal para la naturaleza, ya que no es degradable.Plastic Planet se dedica, en gran medida, a desmontar el mito de que el producto es desechable. En el mundo se producen 260 millones de toneladas de residuos de plástico, se consumen un millón de bolsas por minuto y éstas tarden entre 400. y 1.000 años en descomponerla.Un envase de yogur que alarga la vida de su contenido unas pocas semanas, necesita 500 años para degradarse en la atmósfera. Se sabe que los vertederos ocasionan contaminación ambiental (aire, tierra y agua), efectos perjudiciales para la salud, degradación del medio marino e impacto paisajístico.Uno de los pasajes más impactantes del documental es cuando se muestra la basura acumulada en el océano. Se calcula que cerca de 18.000 piezas de plástico flotan por cada kilómetro cuadrado.Esta basura de plástico absorbe como una esponja las toxinas más peligrosas, las cuales entran en nuestra cadena alimenticia a través de los productos del mar, como peces y crustáceos.El problema de la basura marina se ilustra claramente en la Isla de la Naturaleza, en el Pacífico, donde recalan todos los años montañas de desechos plásticos, por efecto de las corrientes marinas.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

