Un fútbol mundial cada vez más igualado
El decepcionante desempeño de la selección argentina en el Mundial que se celebra en Rusia es un ejemplo patente de que en este deporte ya no cuenta la historia ni hay favoritos natos.Que un equipo como Islandia, proveniente de un país con la misma cantidad de habitantes que el departamento Paraná y casi sin ningún antecedente futbolero relevante, la haya hecho partido a las "estrellas" argentina, con Lionel Messi a la cabeza, es algo elocuente.A priori parecía no haber equivalencia entre ambos conjuntos y todo el mundo daba por descontado en estas pampas que el juego sería un trámite para Messi y los suyos, pero en el campo de juego eso no se vio, y el partido resultó en un empate justo.¿Qué pasó? ¿Los virtuosos y cotizados deportistas argentinos se olvidaron de jugar? No, la respuesta es que encontraron una resistencia notable de un equipo proveniente de un país donde el fútbol ha crecido enormemente en las últimas décadas.Con apenas 331.000 habitantes, convirtiéndose en la nación menos poblada en acceder a una Copa del Mundo, Islandia es un caso que demuestra que el fútbol ya no es patrimonio de algunas regiones ni obedece a alguna genética especial.El periodista y escritor John Carlin -autor del libro "El Factor Humano", que inspiró la película "Invictus"- opinó que Islandia es un país tan fanático del fútbol como cualquiera y en los últimos diez han invertido en su fútbol base con eficacia y pasión. Como consecuencia, han exportado jugadores a las primeras divisiones de Inglaterra, Italia, Alemania, Francia y Holanda.Según Carlin, si alguna vez los islandeses tuvieron complejos frente a las grandes selecciones, ya no, algo que demostraron palmariamente con la Argentina. "Y encima les anima en el campo el amor que sienten por su remota isla y la feroz determinación de demostrar al mundo que serán pequeños pero eso no quiere decir que no sean matones", refiere.Y añade: "Y cuando su selección gana los isleños lo celebran no como una victoria contra las penurias de la vida, ni como el rabioso desahogo de un resentimiento existencial, sino como la guinda, la feliz guinda, de un rico pastel de helado".Lo mismo cabría decir del otro equipo que la propinó una derrota humillante a la selección nacional, es decir Croacia, que aunque tiene historia en este deporte, sin embargo dejó de ser una ser un participante menor en las competiciones internacionales y cuenta con jugadores de primer nivel como Luka Modric, Ivan Rakitic, Mario Mandzukic e Ivan Perisic.El punto es que ya no hay cucos en el fútbol mundial, más allá de que hay selecciones como las de Brasil y Alemania que se muestran con un estilo de juego propio y con condiciones de competición que parecen estar por encima del resto.El punto es que el fútbol, un deporte globalizado como pocos, se ha emparejado muchísimo en los últimos años, al punto que un combinado de África, de Asia o de otro continente juega de igual a igual contra las llamadas "grandes selecciones".El ex jugador alemán Lothar Matthäus, sostiene que el fútbol internacional cada día está más igualado. "La velocidad y las condiciones atléticas siguen aumentando. Y la organización de los equipos chicos es cada día es mejor, razón por la cual algunas de las favoritas tienen dificultades", reflexiona.Por su parte Julen Lopetegui, ex DT de España, ya había anticipado que este Mundial iba a ser "muy equilibrado porque cada vez los equipos llegan mejor preparados", sin importar la procedencia geográfica.
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